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Mägo de Oz-Gaia II: La Voz Dormida

 
 
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Mägo de Oz-Gaia II: La Voz Dormida

Mägo de Oz-Gaia II: La Voz Dormida

08 de diciembre de 2005 - Crítica de disco  -  Comentarios 0 comentarios
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Artista: Mägo de Oz
Disco: Gaia II: La Voz Dormida
Discográfica: Dro Atlantic

Nueva entrega de la banda más importante y al mismo tiempo más criticada del panorama estatal. Mägo de Oz regresa con un doble cd estructurado en diecisiete temas, de corte menos uniforme que la primera parte de esta anunciada trilogía en el que, por variedad de estilos y por la duración los madrileños se acercan más al álbum que marcó su trayectoria, “Finisterra”, que al primer capítulo de esta gran ópera rock, a la que se asemeja por su presentación en formato de disco-libro con una historia que sirve de nexo común en el desarrollo de las canciones.

Si el primer episodio de Gaia era narrado por un condenado a muerte, este segundo volumen, que lleva por título “La voz Dormida”, nos presenta a un disminuido psíquico que narra desde su hospital las historias que en este álbum se presentan, de temática eminentemente anticlerical en el que también hay momentos para paréntesis festivos materializados en premeditados singles que bien les harán sonar en más de un círculo alejado del heavy metal.

Al caer en nuestras manos, lo primero que llama la atención es la portada, del incombustible Gaboni, que baja puntos desde sus anteriores trabajos en una portada muy alejada de la temática general de esta segunda entrega de Gaia, y excesivamente cargada con minúsculos detalles que no ayudan a apoyar físicamente la solidez que en esta ocasión sí obtiene el sonido de la banda gracias a la labor del mejor productor del metal estatal, Big Simon, cuya magistral mano sobre los mandos se agradece infinitamente en este disco y se convierte en una de las grandes mejoras del disco frente a sus predecesores. Apartando la vista de la portada, la estructura de digipack y el diseño interior de las páginas se asemeja mucho a la de su precuela pese al cambio de compañía discográfica, aunque en esta ocasión se incluyen tras la novela unas prescindibles fotos promocionales con los trajes escogidos para esta nueva etapa de la banda, con una estética de toques vampirescos, corsarios, y, por qué no, de ligero aspecto homosexual.

Centrándonos en el aspecto musical, que es lo que al fin y al cabo es lo que realmente importa, el disco se abre con una intro sinfónica de matices eclesiásticos y muy contundente que a buen seguro será la escogida para caldear el ambiente antes de los conciertos de su inminente gira. Le sigue el tema que da nombre a esta segunda entrega del disco, tema de potente apertura en la línea de Satania y contundente melodía en la que Jose se despacha a gusto en las estrofas con sus registros más agudos, siendo apoyado por coros en los estribillos. Un gran tema para abrir esta aventura, a la que sin embargo, como en muchos otros temas, se le achaca la repetición de diversos elementos y líneas melódicas ya escuchados en anteriores temas de la formación, que quizás y pese a haber facturado un muy buen disco, pierde notablemente la capacidad de sorprender tras tantos años de andadura. A Capella comienza “Hazme un sitio entre tu piel”, contrapunto más pausado en el que la voz proporciona el aspecto más interesante del tema. Las voces femeninas cobran protagonismo, especialmente a nivel de coros, en multitud de temas de este nuevo trabajo, y es una de ellas, la de Beatriz Albert (vocalista de Ebony Ark), la encargada de abrir el siguiente tema, “El poema de la lluvia triste”, que atraviesa etapas de imponentes guitarras, medios tiempos, fragmentos puramente folk e incluso guiños a la música electrónica. Beatriz es tan sólo la primera de una larga lista de colaboraciones que abarcan nombres tan sonados como los de Leo Jiménez (Saratoga / Stravaganzza), Víctor García (Warcry), Carlos Escobedo (Savia, ex - Söber), Aurora Beltrán (Tahúres Zurdos), “El Niño” (Cuatro Gatos), Pepe Herrero (Stravaganzza), Diana Navarro o diversos componentes de Luar Na Lubre entre otros.
“El callejón del infierno”[/i] recorre el ecuador del primer compacto, en un tema instrumental que hace esquina con los teclados situados en una de las mejores calles de este Gaia, “El Paseo de Los Tristes”.

Le sigue un single fabricado a la imagen y semejanza de “Fiesta Pagana”, una oda a la cerveza de contagiosa alegría y estructuras claramente estudiadas que logra su cometido en el disco, con una canción pegadiza apta para sonar en cualquier situación. Estribillo contagioso, instrumentación folk e incitación al canto masivo en un fragmento únicamente acompañado por el bombo son los principales elementos que hacen este tema que lleva por título “La posada de los muertos”, y en cuyo videoclip aparecen varios de los colaboradores de este trabajo.

Continúa la marcha una balada que se abre con el piano de Pepe Herrero, “Desde mi cielo”, que al acabar permite cerrar el disco a los blackmorianos acordes de “En nombre de Dios”[/i], cuya melodía suena similar al timbre que en su día pulsaran los Rainbow para abrir las puertas de Babilonia, ahora transformados en un diálogo entre Jose y Carlos Escobedo en el que Joaquin Orellano “El Niño” se sienta tras los parches.


Pasando al segundo disco, una tenue y breve introducción instrumental que lleva por título “Íncubus y Súcubos” da paso a “Diabulus in musica”, una interesante composición hard rockera en la que se despachan contra la Iglesia una vez más. Tras ella, “Mañana empieza hoy” (versión de Ultravox) y “El príncipe de la Dulce pena”[/i], poesía recitada sobre una guitarra flamenca que marca la mitad de este segundo compacto. Le sigue “Aquelarre”, un buen tema con abundantes riffs y sonido arabesco puramente en la línea de Mägo de Oz, seguida de la mucho más ligera “Hoy toca ser feliz”, apuesta firme a convertirse en segundo single de la banda y sonido de jiga irlandesa.

El próximo tema, penúltimo del compacto, es también una balada, tal y como ocurría en el primer cd. Ambos discos siguen una similitud estructural en cuanto a la inclusión de un tema instrumental en su ecuador, un tema más folk en el antepenúltimo corte, seguido de una balada y un tema más heavy cerrando el compacto, que fue abierto por una intro. Dicha balada es “Creo (La Voz Dormida parte II)", que comienza muy suavemente para ir adquiriendo intensidad vocal y sonora en el transcurso del mismo, siempre en el terreno de la balada, para finalizar con la voz de Jose sin acompañamiento.

Cierra el disco el tema más potente de todo el trabajo, "La Cantata del Diablo", una ópera rock en cuatro actos que en sus más de veinte minutos de duración aglutina diversos estilos con el principal interés de la participación, a modo de diálogo, de Leo Jiménez, Aurora Beltrán y Víctor García en un tema anticlerical de excelente factura –bastaría con ver los cuatro nombres involucrados en el mismo- que se cierra con el salmo del protagonista de la historia central de Gaia II exigiendo a Dios su acción, si es que existe.

En resumen, un interesante disco de Mägo de Oz en el que gente muy diversa podrá encontrar fragmentos de su gusto, y que servirá sin duda al grupo a seguir en su actual situación. Habrá que esperar hasta el 7 de Enero para verles en su “Gaia La boca Tour 2005 y Tour También 2006”, que arrancará oficialmente el 7 de Enero y en la que el grupo se supera una vez más con una catedral gótica de doce metros de altura sobre el escenario. Bien o mal, pero Mägo de Oz logra con cada una de sus acciones que se hable de ellos, y ofrecen el espectáculo que las bandas nacionales han olvidado ofrecer, cautivas de una comodidad aceptada por el público.
Contenido envíado por Héctor Mainar

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