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Bunbury:Muchas posibilidades de que Héroes vuelvan

 
 
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Bunbury:Muchas posibilidades de que Héroes vuelvan
 
cuanto ocurre en torno a la vuelta de Héroes. Si hace unos días os mostrábamos la interesante entrevista de BunburyClub en la que Enrique Bunbury explicaba que la oferta de la vuelta venía de México y no de la Expo de Zaragoza, ahora en una entrevista a Nacho Vegas y Enrique Bunbury en La Prensa Gráfica afirma: la respuesta está en el aire. Its blowin' in the wind. La respuesta... Es que yo creo que ya hace poco hice una entrevista e intenté explicarlo lo mejor posible. Hay una oferta. Hay muchas posibilidades de que lleguemos a un acuerdo. Pero también mientras exista la posibilidad de decir que no, pues no se puede confirmar absolutamente nada

La entrevista completa, extraída de La Prensa Gráfica y realizada por Orus Villacorta, a continuación:


Hay un sillón azotado por el sol reservado para el periodista. Dos copitas tequileras cuyo elixir viaja asiduamente a alguna parte de sendos hígados ibéricos. Hay un México y el bar de un hotel capitalino. Hay un nuevo concierto que dar por la noche y dos cacahuates que se resbalan de la mano de uno de los entrevistados, el más tímido. El otro, el "héroe", ya no está para heroísmos, ni le interesan. Hay un Bob Dylan que les copia su último disco. Hay un cassete que para la marcha de un lado justo cuando se habla de El Salvador. Un celular inoportuno, una manager que acecha y amedrenta a la cámara fotográfica. Hay lentes oscuros. Al parecer también hay una resaca...

Pero entre todo lo que hay, destaca una charla de casi una hora de duración. Y destacan sus interlocutores: Enrique Bunbury y Nacho Vegas, autores de "El tiempo de las cerezas", un disco analizado con lupa durante la plática y que también abrió el camino para charlar sobre mujeres y canciones... Y el respectivo armagedón que tal mezcla desata.



Saludos y muchísimas gracias por conceder la entrevista. Son cinco conciertos en 6 días, deben estar cansadísimos...
Bunbury: No. Bueno, es que ayer tuvimos el día libre. Quizás hacer el tercero pueda costar un poco más, hacer tres conciertos seguidos. Pero bueno, también es algo que hacemos normalmente. Es a lo que nos dedicamos. Peor lo tiene la gente que tiene que ir a la oficina cinco días seguidos. Eso sí que tiene que ser jodido...

¿Cómo han visto la experiencia? No me parece normal que dos músicos que han hecho un disco que suena escasamente o no suena en radio logren vender todos los boletos de cinco conciertos en cuestión de días... ¿Cómo explican esa devoción?

Nacho: Bueno, pues creo que Enrique lleva años trabajando un poco en México y ha conseguido ganarse al público desde que empezó a sacar discos en solitario. No sé. Para mí es también algo muy novedoso. Ver el cariño que le tiene la gente a Enrique. Para mí es una suerte y estoy un poco... como conociendo todo aquí. La verdad es que la gente en México tiene un talante diferente al de la gente en España. Es gente más impulsiva. Muestran un cariño más ruidoso.

Bunbury: Es un poco lo que decía Nacho, un trabajo de años y de venir mucho. La verdad es que yo siempre que he venido he intentado demostrarle al público mexicano que no solo era que ellos me tenían cariño, sino que para mí este país es muy especial. Es un lugar al que vengo mucho y me gusta mucho, tanto en vacaciones como para trabajar. De todas formas, la cosa esta que decías de la radio, que no sonamos mucho en radio, creo que empieza a ser algo que a mi me comienza hasta a gustar. No el hecho de no sonar. A mí me gustaría sonar más, pero creo que es extraño que el rock está volviendo a donde debería de estar, que es en la calle. Al rock lo están manejando los chavos, ya casi ni las disqueras, ni la gente de la radio. Y cada vez más la radio está haciendo unas fórmulas "que vamos para todos los públicos", están buscando canciones que sean muy sencillitas. Incluso las radios más así como Reactor, pues se están volviendo más anglo. Ya no es como en otros momentos, en los que estaba Órbita, por ejemplo, que era una radio que apoyaba el movimiento del rock en español. No sé, ahora creo que el rock en español está en otros sitios, no está en la radio. Eso no quiere decir que a la gente no le interese. La prueba son los cinco Metropolitan y la prueba es que la gente sigue comprando música en su idioma. Creo que es un período que con el tiempo volverá un poco a ubicarse en algo más natural, que es apoyar lo que está ocurriendo en la calle. Pero ahora... No sé, quizás ahora todos están más por el dinero, por otras cosas... No sé. Creo que está bien que la gente de la calle siga manteniendo ese espíritu de interés. Internet también se está convirtiendo en un medio muy bueno para conocer las canciones. Nosotros no sonamos en radio, pero vienes al show y la gente canta todas las canciones...

Incluso las más raras...

Bunbury: Incluso las más raras, pero bueno, este álbum en concreto ("El tiempo de las cerezas"). Se saben el álbum entero y es muy bonito ver eso.

Para ti (Nacho) debe ser más especial porque se trata de la primera vez que visitas esta parte de Latinoamérica.

Nacho: Estuve una vez en Caracas tocando. Y bueno, pues este es el primer disco que se edita en México. En Argentina también estamos licenciando, pero esta es la primera vez y es muy novedoso todo esto.

Al principio del proyecto estaban reacios a montar conciertos. ¿Qué los hizo cambiar de parecer y porqué privilegiaron a México en lugar de su país natal?

Nacho: Hubo dos momentos claves en esto. En principio estábamos haciendo promoción en España y cuando nos preguntaban pues decíamos que no iba a haber presentaciones en directo. Esperábamos ver cómo funcionaba el disco para pensar en hacer algo especial. Surgió la oportunidad de hacer el Gran Teatro del Liceo (en Barcelona), que es un sitio que no presentaba cosas de rock. Hemos sido los primeros del rock en castellano en tocar ahí. Era un sitio tan especial que merecía la pena hacer una única fecha ahí en España. Y luego ocurrió lo que te comentaba un poco antes, que nos vinimos de promoción aquí a México. Aparte de las entrevistas hicimos un par de firmas de discos, hicimos un 'showcase' acústico improvisado en las oficinas de la compañía de EMI y nos dimos cuenta de que había algo, de que la gente mostraba ese cariño y teníamos que responderle de alguna manera. Vimos que iba a ser muy emocionante para nosotros y para la gente que las únicas fechas que íbamos a hacer para este disco las hiciéramos en México. Al principio, me ha comentado Enrique, había la idea de actuar en el Auditorio Nacional. Era una decisión tomada con poco tiempo. No teníamos fecha en el Auditorio Nacional y al final nos decidimos por el Metropolitan y nos dimos cuenta de que es mejor un sitio más íntimo para el tipo de repertorio que estamos haciendo. Podíamos hacer varias fechas, con lo cual nos vamos calentando un poco. Las canciones van sonando mejor y creo que estamos en el punto en el que podemos presentarle a la gente el disco en directo con garantías de que lo que suene va a estar hecho con talento.



Si bien es un dueto, "El tiempo de las cerezas" no es un disco al estilo Sabina y Paez. Me refiero a que en este disco hay un gran respeto de los estilos de cada quien. Esto queda evidenciado en la poca intromisión que hay en las canciones ajenas. ¿Porque optaron por este formato?

Bunbury: Yo creo que sí que hay intromisión en la búsqueda de un contexto musical, en la búsqueda de una producción conjunta en la forma de arreglar las canciones, que creo que es un poco lo que une las canciones de Nacho y las canciones mías. Lo que veíamos muy obvio es que Nacho tiene una forma de componer y de interpretar que es muy personal. Y yo también la tengo. Lo que era muy difícil era encontrar ese punto entre los dos. Es donde hemos trabajado quizás más, en buscar algo donde las canciones de uno no chirriaran con las del otro. Y quizás nos dedicamos menos a buscar el dueto, que es otra fórmula de hacer un disco conjunto. A buscar eso de "yo canto una estrofa, tú cantas el estribillo". Quizás nos parecía como un poco más superficial eso. Nos parecía como una cosa en la que igual podíamos haber trabajado mucho en la conjunción de voces y todo eso. Pero hubiera sido como algo que sí que se hubiera visto a primera escucha y creo que el trabajo que hemos realizado es un poco más profundo, pero más difícil de ver. El cómo Nacho se ha metido en mis canciones y cómo yo me he metido en las de él, buscando esos arreglos y esa producción común.

¿Es el dolor el hilo conductor de este disco? Sé bien que se tocan distintos temas, como la importancia de la gestacion y existencia de la canción, pero me parece que el dolor impone su peso... Nacho gritando "¡¡¡Te odio tanto!!!", aunque sea un cover; Bunbury preguntando: "¿Y los putos reyes magos donde están?"... Aquí no hay cabaret, no hay circo, aunque sabemos bien que estos escenarios también llevan tristeza implícita...

Nacho: Hombre, yo no sé si lo suscribiría tanto al dolor o al sufrimiento. Las canciones suelen expresar sentimientos muy extremos, sentimientos radicales y el dolor es uno de ellos. Canciones como "Bravo" y toda la tradición de la canción mexicana, por ejemplo, como el blues, el country también, pues son músicas en la que las canciones parten de sentimientos muy negativos, pero precisamente creo que la música se utiliza como una especia de catarsis para combatir esos sentimientos, para exorcizarlos de alguna manera. Entonces creo que hay algo muy positivo en el fondo, pero desde luego creo que los sentimientos templados o cómodos no te hacen sentir la urgencia de escribir una canción. Por eso creo que tanto las canciones de Enrique como las mías se nutren de ese tipo de emociones. Pero, como decías antes, yo creo que este disco es un disco que tanto para Enrique como para mí es un disco de transición entre lo que veníamos haciendo hasta ahora y el futuro, que aunque es un poco incierto, yo creo que en mi caso se verá influido por haber hecho este disco. Y eso se nota en el disco en el sentido de que hay una especie también de... Yo lo veo como que en las canciones hay algo muy reflexivo, una especie de mirar hacia las cosas reflexionando un poco sobre lo que hacemos, sobre el hecho de escribir canciones, sobre el desencanto que te puede dar el paso de los años. Yo creo que de ahí una frase como "¿Y los putos reyes magos dónde están?". Es toda esa mirada con distancia lo que está muy presente en el disco.

¿Cuál es tu opinión, Enrique?

Bunbury: Yo pienso que al final en las canciones es difícil encontrar una temática única. Creo que independientemente de que haya canciones que puedan tener una mirada hacia la infancia o puedan tener una mirada hacia un determinado sentimiento por una ruptura o por un enfrentamiento con tu entorno o con un persona, y que pueda ser un poco la temática principal, luego siempre hay pinceladas y ramificaciones en cada una de las canciones. Y esas pinceladas y ramificaciones no necesariamente pueden ser dolorosas, pueden ser irónicas, pueden ser incluso en algún momento humorísticas. Es como intentar plasmar un único sentimiento, intentar definir una canción con un único sentimiento me parecería un poco erróneo. Creo que en las canciones de Nacho y, a lo mejor en las mías no tanto, pero sí que veo en la forma de escribir de los dos que al final hay frases que te llevan a otros sentimientos, incluso a otras temáticas paralelas a la temática principal de la canción.

Aviso de antemano que esta pregunta es larguísima... ¿Listo? Pues... A lo largo de toda tu carrera solista (Bunbury) he identificado algunas temáticas recurrentes que has sabido pintar con distintos matices. Comencemos hablando de las mujeres. En "Salomé" hablabas del poder sugestivo y fatal que posee una mujer cuando es dueña de tus actos y tus decisiones; en ninguna canción has sido tan explícito acerca de la entrega, el deseo y el efecto del acto sexual como en "Encadenados"; hay un poco de lujuria y cachondeo en "Bellísima"; te sentís derrotado, descubierto, indefenso ante la culpa y rogás por perdón a una mujer en "Sólo si me perdonas", también reclamas por ayuda en "El rescate"; pero a la vez, también expresas rencor y desencanto en "Puta desagradecida"; y creo que un tema muy explorado en tus canciones en torno a las mujeres son las reflexiones que te deja la ruptura... A veces son optimistas ("Los restos del naufragio"), a veces fatalistas ("Hoy no estoy para nadie"), a veces pintás una despedida elegante ("Y al final") y a veces trágica y dolorosa (como en "Lady Blue")... Sé que con todas estas canciones has pintado el panorama de lo que algunas mujeres han significado en tu vida, pero me gustaría saber algo. Dicen que entender a las mujeres es casi imposible, pero vos, al día de hoy, ¿estás completamente satisfecho con la descripción que de ellas has hecho en tus canciones?

Bunbury: ¡Joder! Jaja... ¿Ahí termina toda la pregunta?

No, hay más... Pero quedémonos ahí, de momento...

Bunbury: Bien... pues, yo creo que esta pregunta también la podemos hilar un poco con la anterior y volvería a repetir algo parecido. Creo que hay muchas de las canciones que parece que hablas exclusivamente de una mujer y tienen otro trasfondo. Incluso hay canciones que simplemente utilizas el género femenino para hablar de otras circunstancias de tu vida. Digamos que pones enfrente un espejo que realmente es la persona que puedas tener más delante, es una mujer con la que has roto, no has roto o tienes una relación, pero a través de ella pues haces unas reflexiones, como has dicho bien de "Los restos del naufragio". Ahí realmente lo de menos es la ruptura y lo demás es la importancia de las cosas que te importan en un momento dado. También te diría que "Sácame de aquí" yo nunca la pensé sobre una mujer. Nunca la hice pensando en una mujer. O "Puta desagradecida" tampoco es una relación con una mujer concreta. Es una canción que habla del desencanto y el enfado que produce una serie de traiciones en tus relaciones personales. Creo que, bueno... En "Encadenados" hay mucha fanfarronería... Hay canciones que yo no considero exactamente como canciones de mujeres, pero sí que durante una época, especialmente en "Flamingos" y en "El viaje a ninguna parte", ahí hay un momento clave en mi vida que provocó un mogollón de canciones... Me surgieron muchas canciones en las que, independientemente de que estuviera hablando de otra serie de cosas, aparecía esa referencia constantemente a... a unas circunstancias personales. Creo que en general no sería justa la visión de las mujeres en mis canciones porque en mis canciones casi siempre aparecen las mujeres en los momentos en que se vuelven protagonistas por un abandono o por una relación enfrentada o triste. No creo que esa sea "mi visión de las mujeres". Hay una parte que es sobre la que menos se escribe normalmente, o yo escribo menos, que es la parte gloriosa...

¿Y porqué es así? ¿Porque escribes menos de eso?

Bunbury: Bueno, pues supongo que cada uno tiene su papel en el mundo. Igual creo que cada quien tiene su papel en el mundo de la canción. Hay gente que se le da muy bien la canción humorística y gente que en realidad hace más de el payaso de la nariz roja. Yo soy el payaso de la cara blanca. Soy el payaso triste y el payaso serio. Hago menos gracia pero se dicen cosas más serias que, al final... pues, tocan un poco más el corazón.

¿Y en tu caso, Nacho? ¿Cómo analizás la forma en que describís a las mujeres en tus canciones?

Nacho: Mmm... Yo creo, bueno... Yo estaba pensando en las canciones de Enrique ahora, pero es que él lo ha descrito muy bien. Yo creo que en las canciones siempre hay un recorrido en el que se trata de ir de lo personal a lo universal. Bueno, en cualquier tipo de creación. Y cuando escoges cosas concretas, como un personaje femenino, al final es casi una excusa para hablar del sentimiento de pérdida, de culpa y de cosas que casi todos tenemos demasiado adentro, más de lo que nos gustaría. Lo que sí me gusta en concreto de las canciones de Enrique, y creo que es algo que define al rock por encima de otras músicas populares, es que muestra que también hay una parte de sarcasmo, esa pincelada sexual que también es muy del rock y que, por ejemplo, hay en los grupos que pertenecen a la generación de grupos surgidos en los noventa, de mi edad más o menos, pues siempre extraño esa cosa sexual que creo debe tener el rock siempre, y lo tiene desde que el rock es rock. Y Enrique pues sí lo tiene en sus canciones. Es un cosa un poco sarcástica, así como si "paso de todo", pero en realidad está mojando de verdad. Y no sé, es una de las cosas que más me gusta de lo que hace.

Bunbury: De todas formas hay una cosa que también ocurre en las canciones. Y es que al final, claro, nunca está la respuesta. Quiero decir que siempre está lo que tú sientes con respecto a una mujer o con respecto al mundo. Pero no está luego la respuesta de la mujer que aparece en tus canciones, diciéndote: "¡Bueno, pues ahora te vas a enterar tú!". Afortunadamente de las mujeres de las que he hablado casi ninguna ha compuesto una canción... Porque entonces otro gallo cantaría, desde luego...

Creo que "El tiempo de las cerezas" recopila en ambos su faceta más "Dylaniana", no solo en letras, especialmente en la música. Aquí hay mucho folk. Lo digo porque al mismo tiempo que escuchaba este disco, escuchaba también "Modern times", de Dylan.. Y escuchaba rolas como "El rumbo de tus sueños", y la cosa parecía encajar...

Bunbury: Es que "Modern times" salió después. Yo creo que Dylan escuchó algo del "El tiempo de las cerezas"... Yo creo que Dylan, hombre... No lo ha reconocido, pero la influencia que hemos ejercido sobre Dylan es patente... Jaja... En realidad no sé cómo responder a eso de una forma seria...

¿Estaban en la vibra del folk?

Nacho: No. Lo que sí pensábamos era que queríamos hacer un disco de rock, pero bueno, de rock en el sentido arte. El rock americano es una de las influencias más citadas en el medio del rock. Además sabíamos que queríamos hacer un disco orgánico, un disco que se note que está bien tocado, que hay una banda que está detrás de dos músicos. Intentamos grabar la mayor parte de las pistas en directo, haciendo los mínimos 'recordings' posibles. Y a parte, pues en todo este viaje que está acabando en estos conciertos, pues Enrique y yo descubrimos ciertas cosas que compartíamos. Una pues era los referentes. Y Dylan es uno de los maestros, sino es el maestro indiscutible. Yo creo que la influencia de Dylan está ahí porque es un artista del que estoy constantemente aprendiendo cosas. Y "Modern times" es un disco que lo oís y te das cuenta que sigue teniendo mucho qué decir y sigo teniendo mucho que aprender de él. Yo creo que la influencia de Dylan que está ahí, incluso es de guiños que no intentamos ocultar. Hay canciones que tienen algo de Dylan y que dijimos: "Pues vamos a dejarlo", porque en realidad es una influencia importante, pero siempre hay un pretendiendo, y creo que consiguiendo, que la parte de la personalidad nuestra estuviera por encima de estas referencias. Yo creo que en la mayoría de la música rock que se hace hoy en día, y que me interesa, se nota la influencia de Dylan de alguna u otra manera. Y casi todos los músicos me interesan pues reconocen que Dylan es una de sus grandes influencias.

Bunbury: Es que yo creo que si escribes canciones, no sumergirte y no quedarte anonadado con la grandeza de Dylan es muy difícil. No sé. Quizás a los únicos que podría poner con un peso específico como una influencia clave en la historia de la música popular podrían ser Los Beatles, ¿no? Creo que si te quedas solo escuchado a Los Beatles y solo escuchando a Dylan no terminas nunca de aprender. Siempre hay algo que no puedes abarcar, porque en realidad ellos han hecho todo aquello en lo que se basa la música que hace cualquiera ahora. Lo que decía Nacho, que en casi todas las cosas que te pueden gustar o interesar está ahí la impronta de Dylan. Le pondría entonces también a Los Beatles, pero es que incluso Los Beatles fueron influenciados clarisimamente por Dylan.

En el negocio del rockanrol los fans son un tanto celosos de lo que ocurre con la fama del artista. Una vez la fama del artista es mayor, muchos empiezan a perderle el cariño al artista que descubrieron cuando no era tan conocido aún. ¿No sientes que es una apuesta arriesgada la fusión con Enrique, viéndolo desde este enfoque?

Nacho: Yo creo que esto que dices, pues hombre, yo como fan de la música recuerdo que también me ha pasado. Cuando tenía 16 años y me había comprado el primer disco de Nirvana. Cuando Nirvana tuvo el gran éxito, pues renegaba un poco de ellos. Pero creo que es una tontería que cuando alguien comienza a tener cierta edad, y con "cierta" me refiero que a partir de los "veintipocos", ya puedes pasar estas tonterías. Con este disco he oído muchas voces y muchas cosas en este sentido. Cosas como si "te vas a prostituir"...

Es que existe la posibilidad de que a alguno de los fans que has ganado en los últimos años no les guste lo que hace Enrique...

Nacho: Al final en lo que confío es en que lo que hemos hecho en este disco habla por sí mismo. Yo creo que deja las cosas claras y basta oírlo para que alguien que de verdad esté interesado en lo que yo hago entienda que este disco tenía que existir de alguna manera. Entonces yo confío en la inteligencia de la gente que escucha música. No sólo en este disco, sino desde que participé en la gira con Enrique del "Freak Show", pues en mis conciertos siempre me detenía gente que me decía que me había conocido a través de Enrique. Creo que aunque en un principio, antes de empezar todo esto, seguramente el público de Enrique y el mío estaban separados, cada vez confluyen más y al final vamos a compartir... Creo que la mayor parte del público que escucha mis canciones también se emociona con las de Enrique y si ocurre a la inversa, pues mejor para mí también...

Noto cierto cariño de tu parte, Enrique, hacia Centroamérica. A Antigua, Guatemala, le das el honor de ser el lugar donde te gustaría morir. En Nicaragua, al parecer, viviste ciertas historias de excesos... ¿Qué reflexiones te trae esta región en específico?

Bunbury: Bueno, no tanto de excesos. En Centroamérica me han pasado cosas muy hermosas, a parte que son países a los que tengo mucho cariño. Lo siento desde El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Son cuatro países que... Y bueno, podemos hablar también de Costa Rica y Panamá... En todos ellos me han ocurrido cosas hermosas y he tenido buenos amigos. He tenido experiencias privadas y he tenido experiencias públicas, a través de conciertos... Honduras es un país que nos trató especialmente bien. Hicimos varios conciertos en la época de Héroes. No volví en solitario, desgraciadamente, pero yo he insistido siempre mucho en intentar volver a hacer conciertos en Centroamérica. En Guatemala siempre me han tratado espectacularmente bien, es un país al que adoro. Mi carrera en solitario empezó en Guatemala. Las maquetas de Radical Sonora las grabé en un estudio de Guatemala. "El viaje a ninguna parte" es un disco que la mitad está hecho recorriéndome Nicaragua de punta a punta. La otra mitad se hizo en Perú. Es que con Honduras también coincide que, bueno, es una forma extraña de cariño, pero es el lugar donde nos separamos los Héroes del Silencio. Pero yo recuerdo eso como algo hermoso al final. Recuerdo cierta liberación por mi parte. Y hay algo que, no sé, fueron los últimos momentos en que ya dejé de sentir dolor por el hecho de no continuar con Héroes. Fue una tranquilidad para mí tomar esa decisión, tomarla entre todos. Y luego en El Salvador... Jeje, tengo anécdotas muy buenas en El Salvador...

A ver, suelta alguna...

Bunbury: Bueno, una que me acuerdo ahora mismo, muy fantástica del concierto que íbamos a realizar. Yo creo que era en solitario, con "Radical sonora". Y recuerdo que fuimos a visitar unas ruinas mayas. No hay mucho, ni bien descubierto, pero fuimos a verlas y era el día del concierto. Pasó que nos perdimos, así por los caminos. Estábamos rodeados como de selva. Recuerdo que estábamos escuchando con el chofer que iban poniendo la radio y el cabrón del locutor iba diciendo los minutos que faltaban para que empezara el concierto. Y nosotros estábamos perdidos dentro de la selva. "Falta media hora y estará Enrique Bunbury en el escenario". Y nosotros seguíamos perdidos. Y el locutor iba como haciendo la cuenta atrás, como si supiera que nosotros no íbamos a poder llegar. La verdad es que llegamos, me cambié y salimos al escenario. No, saldríamos media hora tarde o algo así. Supongo que nadie se enteró, pero estuvimos perdidos y a punto de no hacer ese concierto porque no sabíamos volver. Jajaja... ¡Ese locutor es un cabrón y se la guardo!

¿Fue en El Salvador donde "Héroes del Silencio" dio su penúltimo concierto del "Avalancha Tour"?

Bunbury: No. Sería en la misma gira e la que tocamos en Honduras y Guatemala. Pero no, luego creo que faltaban unos cuantos más todavía... El último y el penúltimo fueron en Los Ángeles.

Exacto, ese dato tenía yo, que de Latinoamérica, El Salvador fue el último país que vio en vivo a Héroes...

Bunbury: Pues puede ser...

En El Salvador muchos recuerdan con gran cariño el concierto de Héroes en Septiembre del 96. Se me hace que para cuando el grupo llegó ahí, ya estabas loco por mandar todo al demonio con Héroes.

Bunbury: Pues no recuerdo ya. Yo recuerdo eso que te hablaba de Honduras y que cuando tomamos la decisión, pues faltaban muchos meses todavía para terminar la gira. Creo que nueve meses quedaban aún de gira. Hicimos esa gira sabiendo desde entonces que nos separábamos y creo que eso fue en cierto modo una vibración. Y creo recordar... Ya sabes que los recuerdos muchas veces mienten ¿no? Pero creo recordar que los mejores conciertos de nuestra carrera los dimos sabiendo que nos íbamos a separar.

Hay algo muy especial en todo eso. Te cuento. Yo estuve en el concierto que hablás de Honduras. Fue en San Pedro Sula en Marzo del 96. Luego los vi ya en Septiembre y se notaba que estaban viviendo momentos especiales, quizás por ser los últimos, porque fueron conciertos muy diferentes.

Bunbury: Yo creo que eso pasó. Quizás era eso. Quizás era decir: "Bueno, vamos a dejarles a todos los chavales un gusto, un sabor de boca bueno. Y claro, ya no teníamos que discutir nada. Y era mucho más placentero subirte al escenario y decir: "Bueno, vamos a hacer lo que sabemos hacer... Vamos a hacer la puta cosa y la vamos a hacer bien". Creo que todos luchamos porque los últimos conciertos fueran buenos. En los anteriores, antes de tomar la decisión, pesaban demasiado los enfados de los unos con los otros. Y luego ya era como que, pasado mañana, dentro de un mes, dentro de nada vamos a empezar una nueva vida.

Perdoname, pero es inevitable llegar al tema del regreso de Héroes y sé que estarás harto de hablar al respecto, pero dejame enfocarlo de otra manera...

Bunbury: No hay otra manera de enfocarlo...

Bueno, pues voy a hacer el intento. Si algún día se confabulan los astros y vuelve Héroes del Silencio (con tantos rumores que se han corrido), seguramente muchos nostálgicos ortodoxos celebrarían... ¿Pero no sentirías cierto remordimiento por los que prefieren tu etapa solista (entre los cuales me incluyo), los que opinamos que tu arte es muy superior ahora que lo que hacías con Héroes del Silencio? ¿Volvés a sentirte "entre dos tierras"?

Bunbury: Mira. Pues hubo una época, cuando empecé en solitario, que para mí, cada vez que me recordaban lo de Héroes del Silencio era una loza que me pesaba mucho. Al día de hoy no me pesa nada esa loza. Es parte de lo que he hecho. Hay discos que me gustan más de mi carrera y discos que me gustan menos, tanto de Héroes como míos como solista. Y ya veo la cosa como una cosa más unitaria. Cosas que he hecho a lo largo de mi vida y canciones que he compuesto a lo largo de mi vida. Con unos, con otros, con Nacho, con Héroes, con Bushido, con Los Chulis... He hecho cosas diferentes y entonces para mí son lugares por donde he pasado. Al día de hoy eso, sinceramente, ya no me pesa. y si viene un chavo y me dice: "Mira, mi canción favorita, de todas las que has escrito es...". La que sea. Una de Héroes, o "Látex", compuesta con Nacho, una de Bushido, me da igual. Al final hay una cosa así de vanidad en los músicos que nos subimos a un escenario y hacemos canciones. Y es que nos gusta gustar. Nos gusta que a la gente le guste lo que hemos hecho. Mira, ¡si hasta les gusta mi peinado! Me parece bien...

¿No te molesta esta presión de que la gente esté queriendo saber si vuelve o no Héroes?

Bunbury: Y... Llevo diez años con eso. Cuando estaba con Héroes la gente decía: ¡A ver si se disuelven ya! Jajaja...

Pero incluso, he leído entrevistas en las que afirmabas que jamás va a volver Héroes; y entrevistas, como con El Universal, meses atrás, en las que decías que no podías decir que no... Siento como que ni se termina de cerrar o abrir la puerta.

Bunbury: Es que la vida cambia para todas las personas. Es todo muy complicado. No puedes asegurar las cosas (de una manera) tan tajante al principio. Pero claro, a mi me pasa. Hoy estoy haciendo una entrevista, ayer hice otra. Hace diez años hice otra y hace cinco años hice otra. Si te están preguntando constantemente sobre determinadas cosas, pues en tu vida vas cambiando de opinión. Y hay veces que dices: "A día de hoy te estoy respondiendo todas estas preguntas con mi sensación a día de hoy". Mañana te puedo responder con mi sensación a día de mañana.

¿Y al día de hoy cuál es la respuesta a la pregunta de si regresa o no Héroes?

Bunbury: Pues la respuesta está en el aire. Its blowin' in the wind. La respuesta... Es que yo creo que ya hace poco hice una entrevista e intenté explicarlo lo mejor posible. Hay una oferta. Hay muchas posibilidades de que lleguemos a un acuerdo. Pero también mientras exista la posibilidad de decir que no, pues no se puede confirmar absolutamente nada. Entonces pues... Yo me hago esa pregunta. ¿Merece la pena? Y a lo mejor debería ser yo el que te preguntara a ti... ¿Merece la pena? ¿Es importante? ¿Sería bueno? ¿Para qué? Esas son las preguntas que nos hacemos todos.

Pues yo te diría que no. No vale la pena que regreses con Héroes y dejes tu carrera de solista... Ya que me lo preguntaste.

Bunbury: Bueno, por ahora ni siquiera como solista, estoy en dúo...

OK. Regresemos al dúo... ¿Qué canciones se envidian, canciones ajenas que sintieron que serían difíciles de superar?

Nacho: Hombre, hay unas cuantas canciones. Hicimos una cosa de... Fue una idea muy espontánea durante la grabación del disco, que fue el hacer un reprisse cada uno del otro, que fue así como... Recuerdo que un día, durante la grabación, yo me tenía que ausentar, ir a Madrid por alguna cosa. Y cuando volví pues Enrique había grabado el reprisse de "Días extraños". Luego Enrique tuvo que ausentarse por un compromiso que tenía en otro momento y yo hice el de "El rumbo de tus sueños", que es una canción que me encanta y bueno, pues creo que fue una idea muy afortunada porque nos sirvió para cerrar cada uno de los dos discos y para darle un poco de unidad a lo de álbum doble. Y aparte, además de "El rumbo de tus sueños" hay un montón de canciones que me encantan del disco. "No fue bueno pero fue lo mejor" es una canción que me encanta mucho; "De esclavitud y cadenas" es una canción que estoy disfrutando mucho en estos conciertos porque tiene una energía especial en directo cada vez que empieza. Y bueno, pues en general, en un momento u otro, cada una de las canciones del disco. "El tiempo de las cerezas" es una canción que, siempre lo digo, pero es una de las cosas que estoy muy orgulloso es conseguir que Enrique haya hecho una canción tan desnuda y que a mí me parece tan buena y que es algo que no había escuchado de él en otros discos. Creo que es algo que necesitaba existir, una canción como "El tiempo de las cerezas".

Enrique. Imagino que al trabajar con Nacho en la gira del "Freak Show" descubriste cosas que desde la lejanía de solo escuchar sus discos desconocías...

Bunbury: Mira, hay varias cosas que son muy emocionantes de cuando colaboras con alguien. Y es que en realidad, cuando estás en tu casa y estás más o menos escuchando una canción, pues simplemente la escuchas pero no eres muy consciente de qué es lo que hay, cómo es el esqueleto de la cosa. Tocar canciones de Nacho a mí me ha dejado muy sorprendido por la complejidad de las estructuras de Nacho. Porque tampoco, por un lado, son canciones que tengan unos acordes así, complejos y jazzeros, y difíciles de sacar. Pero sí que me parece de construir ese armazón de canciones. Eso lo aprendes tocando las canciones. Y yo, normalmente cuando compro un disco no me dedico a sacar las canciones de los demás. En general, de Dylan sí, pero de los demás no. Y luego también, hombre, trabajando con él y toda la cosa del enfoque global, que es una cosa que a mí me apasiona hacer en mis discos, que en este caso he compartido con Nacho. Entonces eso de estar mirando cómo buscar el matiz de cada instrumento, de cada arreglito, me ha parecido como que más preciso de lo que yo pensaba que podía ser. No sé, me ha parecido mucho más exigente de lo que en un principio me imaginaba, quizás por este tipo de complejos,de cosas que te imaginas de un movimiento completo, de un movimiento independiente de la música que te imaginas en España y tal. Y piensas, bueno, quizás como que no es tan exigente, quizás por los presupuestos en los discos. A mí, claro, no sólo me gustó su exigencia, sino que me pareció que el resultado de esa exigencia era espectacular.

Siento que esta etapa está ya casi que llegando a su final. Imagino que cada quien agarra el conocimiento que le dejó esta experiencia y piensa en lo que viene adelante. ¿Ustedes lo tienen claro?

Nacho: Hombre, esa es una cosa que yo me pregunto a día de hoy. Ahora es verdad que ya casi está acabando la cosa. Creo que el final, digamos, del momento será con un DVD que planeamos editar en unos meses, que recogerá parte de los conciertos. El concierto de Barcelona y los conciertos aquí. Y no sé. Todo lo que me ocurrió con este disco... Yo estoy también ahora en España en medio de una gira acústica. Y estoy como preguntándome también. Cuando acabe un poco esto, será sentarme a acabar canciones que tengo un poco esposadas todavía y a decidir cómo voy a hacer mi siguiente disco, pero lo que sí intuyo es que "El tiempo de las cerezas" va a dejar huella en lo siguiente que haga. Pero la verdad es que no te sabría decir muy bien porque ahora es un momento muy incierto. Ya te digo que desde antes de este disco, pues era un disco que a mí me venía muy bien hacerlo porque era un momento en el que no hubiera hecho otro disco con la banda que tenía, que era con la que venía haciendo mis tres álbumes en solitario. No quería tomarme un momento un poco de reflexión y este disco ha servido un poco para todo ello. Y pues ahora tocará pensar un poco en lo que viene, ¿no?

¿Y tú, Enrique, lo tienes claro?

Bunbury: No, pero es que de hecho me gusta estar en este estado actual. Normalmente, cuando estoy preparando un disco hay muchas cosas de las que parto, ideas previas ya, con una idea bastante clara de cómo quiero que suene un disco... ¿A dónde quiero ir? Y bueno, tengo algo. Tengo canciones escritas que... Creo que hay tres que me gustan especialmente que me parece que seguro que van a entrar en mi próximo álbum, pero todavía no tengo claro ni los músicos. Tengo claro que yo no voy a producir, tengo claro algunas cosas, pero todo es como negación de... Tengo más claro lo que no voy a hacer, entonces todavía no lo tengo todo muy bien definido y me gusta estar así. Prefiero seguir componiendo canciones. Incluso me gustaría grabar muchas maquetas en este disco, para ir como encontrando algo. Coincido con Nacho totalmente en que desde luego desde donde estoy partiendo es de "El tiempo de las cerezas". Quizás una alegría para mí es que no parto del "Viaje a ninguna parte", ni de lo anterior. Quizás la cosa esta de la ruptura con el Huracán Ambulante me ha dejado así como un poco perplejo, pero por otro lado este disco me ha hecho asentar la primera piedra para construir un futuro. Hay otro lugar al que voy, pero estoy partiendo de aquí, no estoy partiendo del pasado

Sé que uno de tus mayores temores es repetirte a ti mismo. Supe que previo a este proyecto estabas componiendo y grabando algunas canciones y te diste cuenta que te estabas repitiendo...

Bunbury: Exacto.

¿Tienes temor que te pase de nuevo o "El tiempo de las cerezas" impide que vayas a una repetición?

Bunbury: No. Es seguro que el próximo disco no va a ser lo que he hecho antes. Eso lo tengo clarísimo. Y... Sí, por un lado tengo un poco de... Miedo a repetirme, pero no porque... Hay muchos artistas que se basan en la repetición. El sonido de los Smiths es un sonido muy claro que se configuró un poco a lo largo de esos álbumes, con pequeños matices y variaciones, pero es un sonido muy concreto. Incluso el sonido Rolling Stones es con tres o cuatro variantes. Es una cosa así como que a los Rolling Stones no te los podés imaginar sonando de otra manera. Y me parece bien. No sé, a mí me gustan los cambios por el aprendizaje. Espero que mi próximo disco sea una sorpresa para mí y ojalá para los oyentes.

Recuerdo que una vez hablabas, Enrique, acerca de la eterna búsqueda de la canción perfecta. Mencionabas a tus ídolos. A Bowie, a José Alfredo Jiménez, a Leonard Cohen, etc. ¿Aún te sentís tan lejos de encontrar esa canción que buscás desde hace tiempo?

Bunbury: Para mí hay una frase que define muy bien lo que siento, en "Los restos del naufragio", y que dice "nos quedan canciones que llenen los corazones, sobre todo las de los demás". A mí me gustan más las canciones de los demás que las mías. Yo intento hacerlo con pasión, con devoción, con dedicación, con trabajo, con todo el corazón. Pero al final me gusta más escuchar las canciones de los demás. Las mías las considero como un buen intento...

¿Y tú Nacho? ¿Eres también así de exigente con las tuyas?

Nacho: Bueno, yo recuerdo que hace años, cuando empezaba a escribir canciones tenía esta cosa de lo de "la canción perfecta". Al final, con el rock y pop, con pocos acordes y melodías, pero te gusta encontrar esa perfección, pero es algo que en un momento me di cuenta de que casi cambié al lado contrario. Si algo de bueno tienen mis canciones es lo imperfectas que son. Creo que una canción buena tiene que tener vida, tienes que sentir cuando la oyes que hay algo vivo en ella. Y las cosas vivas por definición son imperfectas, entonces yo creo que las canciones son así. Cuando empiezas a componer una canción, siempre en tu cabeza parece que la oyes de una manera más perfecta, a medida que vas avanzando en la letra y en la melodía la canción se va imperfeccionando, pero creo que ese es el milagro, es lo que hace que de verdad surja algo que tú crees que es poderoso. Y la verdad es que, en cuanto a lo que decías antes, me acuerdo que una vez me comentaba Enrique algo que yo siento cada vez más, y es que hay una tentación grande de repetir los pequeños aciertos que tuviste en un momento. Cuando vez que algo ha funcionado y ves que le gusta a la gente, se da la tentación de caer en la repetición y la fórmula. Uno de los esfuerzos principales, cuando haces canciones, es que... Hay dos cosas que son obligatorias: la honestidad y la comodidad, el huir a eso de que sabes que tienes la fórmula, porque nadie la tiene. De hecho los grupos que han querido hacerlo, pues se les ha visto mucho el plumeo... Y no sé, creo que hay una cosa diaria, un trabajo diario en esto de hacer canciones que es abstraerte de las circunstancias y las cosas que tienen el mundo del rock. Al final estás tú solo con tus cosas, con tus obsesiones, con tu guitarra y de ahí tienes que sacar preguntas que te lleven a nuevas preguntas y seguir así hasta el infinito. Hasta que te mueras.

Bunbury: Yo creo en las preguntas que llevan a otras preguntas, y así hasta el infinito. Porque al final de todo, a mí me gusta la frase de Van Morrison que comparaba su oficio con limpiar ventanas. Una canción que decía: "Soy feliz limpiando ventanas". Cleaning windows. Y al final quizás quitarle un poco de importancia al asunto de componer canciones tampoco es una mala respuesta. Considerarlo uno como un oficio. Considerar que estás haciendo un trabajo y que es un trabajo que es vital y que te mueres haciendo la última canción, aunque solo tengas en ese momento una estrofita... No sé, es algo extraño que lo pienso a veces... El oficio y que eso me hace pensar que aunque no componga la gran canción, aunque no vaya a ser un artista importante, sí que hoy voy a trabajar en lo que hago y no sé, habrá gente que tendrá ventanas, gracias a mí...

¿Acaso después de todo lo que has hecho aún no te sientes un artista importante?

Bunbury: No, claro. Un artista importante es Mikel Barceló, Francis Beacon, Bob Dylan, Miles Davis. Yo limpio ventanas.
Contenido envíado por Héctor Mainar

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