Era una chica muy mona
que vivía en Barcelona
cuando estabamos en cama
me bailaba la sardana.
Pero yendo de safari
se ligó un rastafari:
trabajaba en un video-club
y no sabía cantar el blues.
De la Ciudad Condal tú eres
pero a mí no me quieres
para ser de la Ciudad Condal
¡ Ay amor! me tratas muy mal.
Él siempre con disimulo
le tocaba un poco el culo
y aunque tenía michelines
la llevó a los sanfermines.
Delante del toro corría
y ella mucho se reía
pero una mala cornada
la dejó allí tirada.