Discográfica: Dro Atlantic
En un año plagado de recopilatorios, y de lanzamientos destacados como un directo de Leño, una caja de Platero y Tú, y sin embargo no nos cuesta afirmar que, sin lugar a dudas, y desafiando a los meses que aún quedan por llegar, lo que hay entre nuestras manos es y será el disco de este 2006 para los amantes del rock patrio. Una caja que pone a Barricada de máxima actualidad y con cuya excelente acogida se rinde homenaje a toda la carrera de los navarros y les sitúa, quizás, en su momento más dulce mirando al pasado y con ganas de seguir escribiendo el futuro. Un repaso diferente, original y personal como nunca se había hecho a los 25 años de carrera de la banda, en una doble caja que incluye también sus respectivos DVDs que no pueden faltar en la estantería de ningún seguidor de la banda.
La primera parte del disco, “Latidos”, es un directo al uso, con su disco y su vídeo, grabado el pasado diciembre en Anaitasuna, y donde podemos disfrutar de los temas de siempre así como de cortes de los discos más recientes de la banda, como el genial “Sean Bienvenidos” que sirve de forma insigne para caldear el ambiente en los conciertos de la banda, sonando ahora precedido de un sampler cirquense que da pie al grupo para saltar al escenario. Suenan los temas que no podían faltar, “Oveja Negra”, “En blanco y Negro” y muchos otros himnos generacionales salidos del local de ensayo de Barricada. Un disco interesante para ver como, al igual que ocurre con los vinos, Barricada no pierde, ni mucho menos, con los años. Pero su tercer directo en la carrera no hubiera creado tal repercusión de no ser por el otro plato que nos ofrece Barricada en este menú a dos bandas.
Y es que, lo que hace de este un suculento disco y le aporta un punto mágico e inusual son los Mordiscos que Barricada nos regalan. Sus temas de siempre adaptados con esmero y muy buen gusto a formato acústico, acompañados de coros que llenan de una forma especial los viejos clásicos de la banda, logrando una atmósfera intimista con elementos de gospel y jazz que sólo podía llevarse a cabo en un teatro como el Gayarre, donde quedó registrado este directo. Numerosas son las formaciones que han tratado de realizar, con mayor o menor acierto, conciertos acústicos, pero ninguna ha sabido como Barricada cambiar el chip para lograr un disco tan exquisito como este, un elegante directo, contenido cuando la situación lo requiere, y desgarrador en muchos otros momentos, que tiene la a estas alturas difícil capacidad de poner los pelos de punta y sobrecoger ante la inusual elegancia que derrochan estas canciones vistas así. Incluso algunos temas que pasaban desapercibidos en su versión eléctrica se redescubren cual patito feo en su traje acústico luciendo como nunca lo habían hecho. El disco se articula en torno a dos partes más o menos diferenciadas, con la acústica puramente dicha y algunos temas en los que ya aparecen guitarras eléctricas, siempre dejando claro que la distorsión no estaba invitada a esa memorable noche. Destacan en ambas partes muchos factores, como el buen hacer de Ibi a las baquetas, las tablas del Drogas como frontman y casi crooner, los interesantes coros de la Zíngaras, las guitarras de Boni...nada queda atrás.
Una caja llamada a convertirse en la profana Biblia de más de un fervoroso creyente de la religión de Barricada.
Artículo escrito por
Héctor Mainar
Comentarios
Adnreu -
17 de agosto de 2006
el mordiscos da asco! Los coros muy mal aconseguidos!