Rock estatal y sus noticias

Belphegor - Bondage Goat Zombie

Belphegor - Bondage Goat Zombie

Belphegor - Bondage Goat Zombie

04 de abril de 2008 - Crítica de disco  -  Comentarios 0 comentarios
Más artículos sobre: Belphegor
Comparte:
 
Sello: Nuclear Blast

Estamos ante un disco muy digno de black metal melódico. No entiendo la reticencia del personal a la hora de llamar a Belphegor como banda de black metal. Está claro que su música es extrema y está claro que tienen un componente pagano o incluso irreverente que les caracteriza como a una formación del género.

Además son un combo muy trabajador, que lanza un disco por año, lo cual en su Austria natal les ayuda a que la gente no los olvide. Tienen ese toque añejo y auténtico de las bandas germánicas, cuyas tierras no son lugares muy propicios para el establecimiento de combos de este jaez, pero aumentan ellos su mérito así entregando trabajos de un sonido impecable.

Nos contenta volver a comentar discos del sello Nuclear Blast, pues son una casa que trabaja bien, que como hacen Century Media o Metal Blade no fichan a cualquiera, sino que tienen un filtro de calidad que hace que cualquier grupo que llegue a su distribución tenga un mínimo de calidad que, en el caso de Belphegor, se dispara por los aires.


Si en su anterior disco ya mostraban unas estupendas maneras, en este último parece mentira que sean tres tipos únicamente los que están ahí al pie del cañón, ofreciendo una música para la que se encuentran pocas comparaciones. A finales de los años noventa, por culpa, digamos, de formaciones demasiado comerciales, el black metal perdió cierta credibilidad.


El gran mérito de Belphegor es el de haber seguido en esa “comercialidad”, una comercialidad referida al black metal y por lo tanto determinada por ese estilo, sin caer en el pastiche ni en la broma barata.

Un gran trabajo lleno de malevolencia, black metal y melodía a partes iguales.
Artículo escrito por ignacio rielas

Comentarios


¡Déjanos tu comentario de este artículo!

Acepta las cookies para poder dejar un comentario en este artículo
 

Fotografía por Héctor Mainar