Sello: Snapper
La presencia de Steve Wilson en un disco siempre es garantía de un mínimo de calidad, de un mínimo que en este caso se convierte en un máximo, porque la segunda entrega de Blackfield (el proyecto que une a Steve Wilson de Porcupine Tree con el músico israelí Aviv Geffen) es una confirmación de lo que ya todos habíamos sospechado con su primer trabajo.
Hoy en día todos los músicos (bueno, algunos músicos) sacan tiempo para dedicar a sus proyectos paralelos: ahí tenéis a la gente de King’s X o de Dream Theater, que tocan en veinte grupos a la vez, e incluso hacen giras. Pues eso es lo que pasa con Blackfield, que parece, aunque no lo sea, una banda a tiempo completo, de hecho van a iniciar una gira por Europa que habrá empezado cuando leáis estas líneas.
El segundo trabajo de Blackfield demuestra que Steve Wilson se ha involucrado en el disco de todas todas, canta unos temas él y otros su compañero Aviv, un hombre que en Israel está considerado una estrella contracultural, un tipo que aporta su mitad en este trabajo de rock introspectivo, un disco que no puede meterse en la etiqueta de progresivo, sino más bien en la de un rock experimental que puede recordar a los grupos alternativos de los años noventa, a gente como Dinosaur Junior o Afgan Wigs, una especie de rock alternativo con influencias progresivas y nada de metal, canciones lentas, para oír en esos días de lluvia y de frío que te quedas en casa para aprovechar y escribir unos cuantos correos que tienes atrasados, o esa canción con la que intentas parecerte a tus ídolos.
El trabajo viene precedido del single “Christennings”, un tema muy tranquilo donde Steve Wilson se muestra como uno de los grandes compositores del rock vanguardista del nuevo milenio. Este trabajo es apto para fans de Pink Floyd, Radiohead e incluso Placebo.
Artículo escrito por ignacio rielas