Sello: Frontiers
Soul Mover y Music For The Divine, los dos anteriores discos de Glen Hughes, ya marcaban un hito muy difícil de superar, un máximo en la creatividad de uno de los mejores músicos que ha dado el rock blanco en los últimos treinta años, por encima de modas y de estilos. No en vano, Stevie Wonder dijo que Glen Hughes era su cantante blanco favorito. La calidad de la voz de este hombre lo pone por encima de muchos estrellones del heavy metal, con los que ha sido comparado por más que Glen nunca se ha metido de lleno en el heavy, si exceptuamos su participación en discos de Black Sabbath o Deep Purple.
Pero sí, no nos engañemos, en España la parroquia que sigue a Glen está muy aficionada al hard rock de toda la vida, y por ahí Glen cuenta con una verdadera legión de grandes admiradores.
A pesar de lo alto que puso el listón con los dos trabajos anteriores, hay que señalar desde ya que “f.u.n.k.” llega muy alto, tan alto como esos dos trabajos. Tenemos esa mezcla de estilos: rock, funk por supuesto, funk metal ha dicho alguien. Desde luego que tipos como Living Colour o Jane’s Adicction tienen mucho que aprender de este hombre. Y por algo sigue ahí tocando el batería Chad Smith, de los Red Hot Chillie Peppers.
Un disco genial, en la onda de sus dos anteriores, con la acariciante voz de Glen dando la nota, en el mejor sentido de la palabra, de eso que no quepa duda alguna.
Artículo escrito por ignacio rielas