Para los amantes del buen heavy metal de toda la vida, este disco es toda una ocasión para estar de enhorabuena. Se trata del segundo álbum de Metal Church tras el retorno de la banda comandada por Kurdt Vanderhoof, único miembro permanente desde la formación original y que compagina sus labores como maestro de ceremonias en Metal Church (con una clara alusión de homenaje al desaparecido David Wayne) con su trabajo en la banda hard progresiva Presto Ballet. El disco merece la pena de todas, todas.
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