Ya está todo listo para la presentación del nuevo trabajo de Cuti,
Psicoanálisis de un Man II, continuación del disco editado por DiscosLocos en octubre de 2005, sello que repite con este nuevo lanzamiento.
La historia de este CD es peculiar. Es la segunda parte de una obra que nunca debió dividirse. La idea original de CUTI era grabar y editar un CD doble, un CD maníaco y otro depresivo.
Los problemas de presupuesto que acompañan siempre al artista independiente como CUTI, obligaron a la división de la obra en dos partes, en concepto y en tiempo, y por fin la vemos completada en edición numerada y limitada a 500 copias, para los acérrimos e incondicionales fans de CUTI.
El concepto cambia en su formato pero no en su fondo. CUTI se psicoanaliza a sí mismo (y un poco a todos) con la música, componiendo, cantando, interpretando como sólo el sabe las emociones, que, siendo universales, pocos son capaces de sintetizar y transmitir como CUTI.
Para ello se rodea de los mejor de Zaragoza: Guillermo Mata, Roberto Montañés y Jose Luis Seguer “Fletes” son su banda oficial, a la que apoyan en la grabación compañeros de la talla de:
Nacho Estevez “El Niño”, a la guitarra española.
Roberto Bazán, Trombón y bombardino
Maria Luisa Usoz, Voz y coros.
También incluye guitarras eléctricas grabadas por el desaparecido Guille Martín, con quien CUTI compartió experiencias dentro y fuera de la banda de Loquillo.
Producido por Guillermo Mata y Roberto Montañés, Psicoanálisis de un Man II es digno sucesor del anterior trabajo de CUTI, tanto por su exuberancia musical, (“Te doy un Rock & roll”), llena de los principales referentes del amplísimo baggage musical de CUTI, como por la sobriedad de algun tema (“La tercera”) en los que la canción se presenta desnuda, casi tal como CUTI las crea en su casa naranja.
El CD se presenta oficialmente el próximo 17 de febrero en La Casa del Loco de Zaragoza y estrará a la venta desde ese día en el café rock TNT de Zaragoza (C/ San Antonio Maria Claret 43) y en el café La Esfera (Avda. Goya).
Artículo escrito por
Héctor Mainar