Ahora que Anathema se han decantado por un sonido más pop e incluso progresivo, y que Paradise Lost parecen cada vez más perdidos con sus sonoridades electrónicas, es cuando se presentan los británicos My Dying Bride con su noveno disco en estudio, un trabajo muy personal, íntimo, lento sin ser aburrido, que es lo que le pedimos a cualquier disco de este estilo: los reyes indiscutibles del doom metal han retornado dispuestos a comérselo todo, con un redondo que supera todas las expectativas puestas en ellos. Gran disco.
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