No estamos acostumbrados a que desde Estados Unidos nos llegue material a la antigua usanza. Estamos ante un grupo casi de los que podríamos llamar de la vieja escuela. No hay nada aquí de las nuevas tendencias, o casi nada; más bien estos chavales parecen mezclar el viejo thrash de la Bahía de San Francisco (Gothic Slam, Dark Angel) con una pizca de hardcore melódico de principios de los noventa. El resultado es, cuando menos, sorprendente. De eso no os quepa duda.
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