El rock alternativo no está muerto. O por lo menos no lo está cuando lo cruzamos con el emo core, que es lo que han hecho esta gente de Nueva York: crear un disco donde el hard core emocional y el rock alternativo se dan la mano para crear una mixtura muy efectiva de rock cañero pero muy melódico, con influencias de las grandes bandas alternativas de los noventa: Smashin Punpkins, Bad Religion (antes de caer de nuevo en el subterráneo) e incluso algo del nu metal de System of a down.
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