Segundo disco de unos Cancerberos que, bien ellos mismos o bien los encargados de su promoción, se venden hasta la saciedad como unos “veteranos del punk-rock nacional”. Sobran las etiquetas y el adornado currículum cuando nos encontramos con semejante discazo, aunque sin duda su experiencia previa se notará a la hora de subirse a las tablas. Es punk rock, es nacional, pero tiene algo de que carecen todos los grupos de punk-rock que hoy en día triunfan en nuestro país: personalidad.
(sigue leyendo)