El segundo cedé de Crash Romeo ahonda en los sentimientos comerciales de una banda que va escorando cada vez más por la melodía y huyendo de los sentimientos “cañeros” o “metálicos”. Tampoco es que se hayan vuelto pasto de los cuarenta principales, pero vamos, que nada nos sorprendería que un manager con pasta les hiciera una buena campaña de promoción y los convirtiera en estrellas: tienen madera de súper ventas, por más que siguen estando, y esperemos que tiempo, en el subterráneo musical del punk y géneros adyacentes.
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