Después de años en el subterráneo y de comerse prácticamente los mocos, estos chavalotes han conseguido entrar por la puerta grande y grabar por Metal Blade, practican una especie de death metal con elementos que morigeran lo extremo de su sonido, para mí que han conseguido un disco de esos redondos que no te cansas nunca de escuchar. Atentos a la jugada, oigan. (sigue leyendo)