Reaparecen cuando menos se lo esperaba el personal. Six Feet Under, a pesar de todas las críticas recibidas por sus querencias roqueras, no se rinden y vuelven al redil del metal extremo, del death metal hecho con ganas y precisión. Cuántos grupos quisieran, después de tantos años como llevan estos yanquis, seguir sonando tan frescos, tan llenos de vida. Qué bueno que vinieron, compadres.
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