Con cuatro miembros de la formación original (de hecho todos menos Michael Schenker) vuelve UFO con un disco que supera los lanzamientos de los últimos diez años. Es una puesta a punto de sus capacidades como instrumentistas y compositores. El cantante está como nunca, y el batería retornado, Andy Parker, golpea los tambores que es un gusto. En cuanto a las canciones, puede que estemos ante el mejor material que UFO han grabado desde discos como “Mechanix”, que es de 1982, así que atentos a la jugada, como decimos por aquí, porque UFO pueden dar más de una sorpresa en estos tiempos de desafuero y griterío. UFO apuestan por la melodía, con caña y con guitarras afiladas. A ver si vuelve Schenker y entonces todos contentos.
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