Desde su retorno hace un par de años con su disco de portada blanca, estos suecos han sufrido el abandono de su cantante Messiah Marcolin. La gente elucubraba sobre lo que iba a pasar con la formación. Algunos decían que era imposible encontrar un cantante que pudiera suplir las labores del gordete Marcolin. Pero miren por dónde Candlemass han resurgido de sus cenizas y van a poner en circulación, de aquí a dos semanas, uno de sus mejores discos, equiparable, desde la misma portada, a sus enormes obras de los años ochenta. Que no exageramos, eh.
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