10 de noviembre de 2006
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Crítica de disco
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Después de tanto rockerío, viene bien un disco de black metal de la vieja escuela. Una banda alemana contra la que han arremetido algunos de los sectores más talibanes de la crítica extrema, algo injustificable cuando se oye a esta peña, que no son la octava maravilla, ni la undécima, pero que se me antojan una buena excusa para recuperar el viejo espíritu del black metal continental y británico de los ochenta: por aquí sobrevuela el fantasma de Celtic Frost y Venom. Thrash black para los muy thrashers.
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