17 de septiembre de 2007
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Crítica de disco
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No se retiran ni a tiros. Una de las leyendas del thrash metal de los años ochenta, sin separaciones ni grandes cambios en su seno, ha logrado permanecer casi veinticinco años disco tras disco del mejor metal que nos viene del otro lado del charco; un buen disco para los seguidores del viejo thrash metal en su versión neoyorquina: para amantes de Sacred Reich, Flotsan and Jetsam o los primeros Anthrax con Belladona. Buen redondo, pardiez.
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