Por fin tenemos en nuestras manos uno de los cedés más esperados y polémicos de la década. El disco de versiones de Helloween en plan acústico que se ha marcado Michael Kiske, quizá uno de los diez mejores cantantes de metal de todos los tiempos, alguien que se apartó del metal pero que sigue queriendo a sus canciones como lo que son: obras suyas, y, en algunos casos, obras de arte. Excelente disco digan lo que digan.
(sigue leyendo)