Diez mil días llevan Saga en el negocio. Treinta años. Que se dice pronto. Desde 1977 haciendo lo que más les gusta: rock progresivo, hard rock melódico a veces, pop en ocasiones olvidables, y lo que en definitiva dio en llamarse “art rock”, una subespecie del progresivo que sigue atrayendo a los compradores fieles de la música que nos gusta. Desde Nektar hasta Ritual; desde Kaipa a Starcastle; aquí hay otro combo que a lo mejor se retira en menos de lo que nos esperamos, pero que ha ido dejando a lo largo de su carrera algunos redondos memorables; este es uno de ellos, sin duda, tan alucinante como su anterior “Trust”, discos ambos en los que el sonido de guitarras ha vuelto a tomar el protagonismo que le es propio en una banda de rock.
(sigue leyendo)