Rock estatal y sus noticias

Saga - 10.000 days

Saga - 10.000 days

Saga - 10.000 days

08 de octubre de 2007 - Crítica de disco  -  Comentarios 0 comentarios
Más artículos sobre: Saga, crítica
Comparte:
 
Sello: Insideout

Corren tiempos inciertos para Saga. Se dice que su cantante Michael Slader va a abandonar el grupo por cansancio, para dedicarse a otras labores. Llevan mucho tiempo en este negocio Saga; otros combos, con mucho menos recorrido, ya habrían tirado la toalla.

Pero ellos no, han pasado por épocas más o menos discretas (su trayecto en los noventa es bastante olvidable, cuando estuvieron a punto de convertirse en una sombra de sí mismos con discos que eran pop de segunda calidad); lo cierto es que su fichaje por Insideout les ha venido muy bien.

No sé qué es lo que tiene esta casa discográfica que, grupo que coge, grupo que lo transforma en una estrella en potencia (que les pregunten a Sieges Even, por poner un ejemplo que nos pilla de cerca).

Ya en su anterior disco, “Trust”, Saga ponían las bases de lo que podríamos llamar un “sonido nuevo” para el grupo, mucho más enfocado hacia las guitarras que hacia los teclados. Recordemos, al hilo de esto, que en sus tiempos de banda progresiva sinfónica y casi pop, llegó a haber tres teclistas a un tiempo, algo bastante exagerado, me parece a mí.

Por lo tanto, ahora el juego de guitarras ha vuelto a su protagonismo que le es propio. Como “Trust”, “10.000 days” evoluciona hacia un ambiente rockero, mucho menos progresivo que hace veinte años, más directo, más sólido, más hard. Aunque, por supuesto, siempre está la voz de Michael Slader para dejar ese toque suave que tan querido es en Saga, una banda canadiense que a lo mejor no puede compararse con Rush, pero que ha conseguido el respeto de la escena (tanto progresiva, como hard, como AOR) en estos tiempos de grupos prefabricados en serie.
Artículo escrito por ignacio rielas

Comentarios


¡Déjanos tu comentario de este artículo!

Acepta las cookies para poder dejar un comentario en este artículo
 

Te puede interesar...
Fotografía por Héctor Mainar