Toca dar la peor noticia que jamás en un portal que ama el rock español nos gustaría dar. Robe Iniesta ha fallecido. El líder de Extremoduro se nos ha ido -no así sus canciones, que perdurarán para siempre.
Robe había tenido que cancelar la gira en noviembre de 2024 debido a un tromboemboismo pulmonar. Y desde entonces, poco habíamos sabido de esta figura única, más allá de su colaboración con Leiva, Caída Libre. Poco más supimos. Hasta esta madrugada.

Robe fue un poeta atípico. Capaz de los versos más bellos combinados con las palabras más zafias, y que todo cobrara sentido. Filósofo de la libertad. Artista sin tapujos. Coherente y fiel a sus principios hasta sus últimas consecuencias, enfrentándose a la industria cuando así lo sintió. Un referente ageneracional que seguía haciendo que el rock estuviera más que presente, llenando cualquier aforo sin confiarse en canciones del pasado. Al que gente ajena al mundo del rock estatal respetaba e idolatraba. Una figura que ha marcado la adolescencia de muchos de nosotros, y que en nuestra juventud nos ayudó a encontrar una identidad, a definirnos como persona. Algo que trasciende a la música.
Cuesta asimilar que no habrá más temas de Robe. No habrá un regreso de Extremoduro. No habrá un nuevo poema. Estaba en tal momento compositivo, que echamos de menos su siguiente disco. Acaba aquí su trayectoria, que no su legado.
La sensación, por lo inesperado, para muchos de nosotros, es similar al fallecimiento de alguien muy cercano. De devastación. De una tristeza profunda, que solo sana algo al ver como las redes se han volcado en un homenaje sincero y profundo al gran Robe Iniesta.
Os dejamos el vídeo de despedida que su banda ha publicado. Sirva de homenaje. Hasta siempre, Robe. Hasta siempre, siempre, siempre.