De nuevo tenemos en las manos un puñado de reediciones de Popol Vuh, una de las bandas alemanas más experimentales de los últimos treinta años. Los podíamos meter en la misma caja que a Kraan, Faust o Tangerine Dream. Pero desde luego Popol Vuh, con Florian Fricke al frente, constituyen uno de esos grupos originales donde los haya, inimitables por su propia genialidad. En este disco encontramos los temas orientales que tan queridos le eran al fallecido Florian, esa música de tintes místicos y relacionada con el yoga que los convertían a Popol Vuh en una banda sobresaliente.
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