Sello. Mascot
Mascot es un sello que tira por mucho lados, tanto se lo hacen con músicos de blues como Joe Bonamassa, que con gente del metal extremo, como sucede con estos C 187. Mucha gente se preguntará quién son esta peña: vamos por partes.
Patrick Mameli fue en los años ochenta el líder de una de esas formaciones de thrash metal continental que podríamos calificar de segunda división, una gente que siempre estuvo en una segunda línea, y que también se metieron en los terrenos de metales más extremos, siendo así que algunos de sus temas, e incluso algún disco entero se podría englobar más en el thrash death que en thrash puro y ortodoxo, un terreno que ya pisaban por aquellos años gente como Sodom o los primeros Kreator.
Pestilence, como tantos grupos de su generación, acabaron en el dique seco, separados y olvidados por las masas; el propio Patrick Mameli, guitarrista y compositor como ya se ha dicho, ha pasado casi quince años sin hacer nada en el terreno de la música, trabajando como cada quisque en un empleo de ocho a tres para pagarse las habichuelas. Pero la cabra tira al monte, oigan, y este hombre se ha rodeado de una serie de músicos de la vieja escena extrema, gente de su generación con la que ha grabado un disco que sin ser ninguna maravilla tampoco es un fudre como nos quieren hacer ver en algunas publicaciones.
Tony Choy (Atheist, Cynic) al bajo, Sean Reinert (Cynic, Death) a la batería y Tony Jelencovich (M.A.N., Mnenic, Transport League) en las labores vocales. Esta es la formación de la que se ha rodeado este señor: fijaros que tenemos aquí tanto a gente del nu metal como Mnemic, que a peña del death experimental como Cynic; incluso algo de pseudo stoner como Transport League.
El resultado, como digo, no está tan mal; puede que este señor, después de tantos años de estar en el dique seco, necesitara un calentamiento previo, pero lo que tenemos aquí es una sana mezcla de estilos en los que prima la música de death y thrash extremo, algo rejuvenecido con influencias modernas, y también algunos toques experimentales.
No descubren la pólvora, cierto, pero ¿quién lo necesita?
Para fans de los grupos nombrados este disco puede ser una curiosa adquisición.
Artículo escrito por ignacio rielas