Sello: Nuclear Blast
¿Existe sitio en el metal actual para un grupo de la propuesta de Communic?
La pregunta, pienso yo, no es baladí, sino totalmente necesaria. El gran problema con que se enfrentan Communic es el enorme lastre que les supuso su disco de debut, un trabajo donde bebían de las influencias de Nevermore y Sanctuary a saco, y en general de todo el metal hecho en los Estados Unidos en la prodigiosa década de los ochenta: Laaz Rockit, Malice, Armored Saint… son nombres que acuden a la mente de uno cuando uno escucha a esta gente, ya sea en su primer redondo, en el segundo o en este tercero que comentamos.
Desde luego, el problema con el que se enfrentan a priori Communic es el de ser una formación que parece sacada del pasado en una máquina del tiempo, al igual que esas formaciones de thrash metal que ahora parecen surgir por todos lados, como Warhammer o Municipal Waste, con la diferencia de que Communic no son un grupo de thrash metal ni practican ninguno de los estilos que fueron punteros en los ochenta, sino que, como decimos, se dedican al metal en estado puro.
Ahora bien, en este redondo, como en todos los demás, Communic dan un paso más allá y se orientan un tanto progresivos, tan progresivos como puedan ser bandas compatriotas y olvidadas como Conception, en un sentido muy metálico, algo así como si unos Threshold se metalizaran hasta extremos impensables.
Creo que la definición de la música de Communic está clara: buen metal, buen sonido, y sobre todo unos caminos de experimentación que les diferencian de todas esas formaciones de los ochenta, por esa orientación progresiva de la que hablábamos más arriba.
En todo caso, meted en una batidora a Testament, a Threshold y a Dream Theater en su parte más metálica y ahí tendréis un disco de Communic como el que nos ocupa. En definitiva, un soberbio lanzamiento de un combo que, teniéndolo casi todo en contra, ha sabido hacerse un hueco en el mundo del metal, con lo que la pregunta de arriba queda contestada.
Artículo escrito por ignacio rielas