Sello: Metal Blade
La gente de Metal Blade, tan serios ellos siempre a la hora de fichar bandas, se lo hacen ahora con una gente que se toma en broma la portada de su disco, pero que en el interior hace que nos preguntemos si estamos ante algo serio o sólo una parodia del estilo que ellos parecen idolatrar o por el contrario crear una broma musical, con muy buen gusto por supuesto.
Nos inclinamos por la primera opción: por el homenaje sentido, porque no nos imaginamos a esta gente de Metal Blade tirando piedras a su propio tejado, y aunque no tienen muchos grupos de thrash en su escudería (la verdad es que ahora mismo no me viene ninguno a la mente que esté en Metal Blade y que haga thrash metal puro y ortodoxo), sí que es un sello que engloba a un montón de bandas de death, metalcore, thrashcore, deathcore y otros estilos que nunca hubieran nacido si no hubiera sido por la increíble y alargada sombra del sempiterno thrash metal, un estilo que ha pasado al underground más subterráneo que uno pueda imaginar después de unos años de gloria en la segunda mitad de los ochenta.
Lo que tenemos aquí es Heavy Thrash, ese que practicaban en los ochenta formaciones como Laaz Riockit o Death Angel en su primer disco, todo muy bestia y muy garrulo, no hay más que ver la portada, que sale un tío que parece surgido de un bar de esos de litronas heavys a todo meter, ahogando con su cinturón de tachas a dos que parecen así como góticos.
La broma está ahí, no cabe duda, pero el sonido es bueno, y el homenaje a los grandes de entonces (Tankard, Testament, Exodus, Dark Angel, Overkill) es lo suficientemente respetuoso como ser tomados en serio estos tíos. Les puede valer la tremenda producción del disco y las voces desgarradas de su vocalista, que cuando quiere te deja los oídos atronados.
Para fans del thrash antiguo, y para metaleros de todas las edades.
Artículo escrito por ignacio rielas