Mascot Records
Por un lado Mascot Records tienen todo ese montón de guitarristas de rock y blues rock como Joe Bonamassa, Tony Macalpine o Marty Friedman; y por otro esos artistas de muy diverso pelaje entre los que cabe destacar a estos punkis que parecen directamente traídos de los años noventa, cuando reinaban Green Day y toda la peña como Offspring.
Eso es lo que tenemos aquí, un disco que carece de toda orientación emo core, lo cual, dados los tiempos que corren y con la invasión del estilo emo a todos los niveles imaginables, incluso de imagen, no deja de ser algo refrescante: un trabajo hecho a base de temas cortos y nada rallantes, muy indicado para fiestas en las que suenen The Clash o Buzzcocks o gente por el estilo.
Aquí hay un punk rock muy bien tocado, potente sin llegar al metal, armonioso sin tocar el pastel, y complaciente sin ser vendidos. Buenas voces en todo el estilo más clásicos de unos Bad Religion, coros en esa onda de armonías vocales bien conjuntadas. Una gozada de principio a fin para los amantes del punk pop de los noventa.
Artículo escrito por ignacio rielas