Sello: Wacken Records
A la sagrada trinidad del thrash metal alemán formada por Sodom, Destruction y Kreator, habría que añadir algunos nombres que siempre se han quedado fuera o en un segundo plano, como por ejemplo Grinder, Living Death o Holy Moses.
De todos los combos alemanes que sufrieron en sus carnes la caída de la popularidad del metal en los años noventa, quizá sean Holy Moses los que más talento tenían en relación a la poca acogida que recibieron de los fans, metidos más estos en modas extremas tipo black o death, o modas en sí mismas como el gótico, que en rescatar los mejores momentos del thrash metal teutón.
Habrá tenido mucho que ver en ello el hecho de que su cantante fuera una mujer, y que además esta, Sabina Classen, tuviera que ser tratada de una enfermedad hace unos años. Ella misma se retiró del metal y se dedicó a otras actividades, pero con este disco se puede decir que el retorno de Holy Moses es ya todo un hecho, y que las nuevas hordas del metal podrán disfrutar de un grupo que lo ha dado todo por un estilo que hoy vuelve a estar más vivo que nunca.
Lo que encontramos en esta entrega es un thrash metal algo progresivo, no es progresivo en sentido estricto, pero por la longitud de los temas se puede apreciar en este redondo una querencia por la experimentación que no es muy común en las bandas thrash metal, ni de ahora ni de antes. Pasajes rápidos en los que se intercalan interludios de teclados que dan una atmósfera amenazadora a todo el plástico. No es la quinta maravilla pero cumple con creces, por más que a veces esos pasajes lentos se hacen un tanto monótonos, pero cuando Sabina Classen coge el micro la cosa se pone como para echarse a temblar, oigan.
Artículo escrito por ignacio rielas