Rock estatal y sus noticias

Lanfear - X to the power of ten

Lanfear - X to the power of ten

Lanfear - X to the power of ten

10 de septiembre de 2008 - Crítica de disco  -  Comentarios 0 comentarios
Más artículos sobre: Lanfear, X to the power of ten
Comparte:
 
Sello: Locomotive

Es posible que el momento comercial de bandas como Lanfear haya pasado hace tiempo. Grupos como Ivory Tower, Pagan’s Mind y similares practicantes de un híbrido que nunca tuvo mucho éxito, el del metal progresivo con el power metal alemán, no han podido sobrevivir con éxito el paso del tiempo, y no deja de ser significativo que uno de los combos abanderados de la movida power progresiva como son Evergrey hayan publicado hace poco su último disco con unas sonoridades que cada vez son menos power.

En ese contexto, el último lanzamiento de los alemanes Lanfear se antoja casi un suicidio comercial, por más que la música que practican sea de una calidad a toda prueba, a prueba de bomba, como dijo aquél.

Lo cierto es que el disco se deja oír, mezcla, como decimos, el metal progresivo con el power metal, y las canciones tienen un toque comercial al mismo tiempo que unos desarrollos instrumentales muy logrados. Pocos son los grupos que quedan ya de aquella explosión del power metal que se vivió en los años noventa y principios del siglo veintiuno. Lanfear provienen de aquellos tiempos, se formaron, precisamente, en Alemania a principios de los noventa, y quizá tengan que pagar el pato del paso de las modas.

Es como si apareciera ahora un grupo de nu metal de calidad, pocos les harían caso. Y es una pena lo de Lanfear porque el disco merece la pena, para gente a la que le guste el espectro musical que va de Pagan’s Mind (otros olvidados de la movida power progresiva), pasando por Dream Theater, los viejos Evergrey y hasta llegar a Helloween.

Este es un buen disco de power progresivo, que quede claro.
Artículo escrito por ignacio rielas

Comentarios


¡Déjanos tu comentario de este artículo!

Acepta las cookies para poder dejar un comentario en este artículo
 

Fotografía por Héctor Mainar