Tras su fugaz paso por la discográfica Blanco y Negro, con la que editó su último trabajo,
“Feo fuerte y formal” hace ya tres años, regresa Loquillo y Trogloditas a la actualidad musical de nuestro país con un disco titulado
“Arte y Ensayo”, editado por Dro East West. Once temas rockeros plagados de ese estilo personal y reconocible que sirve de nexo entre las diversas propuestas del incombustible Loco. Una apología al rock que supone el mejor disco del artista en unos cuantos años, compacto en su sonido y temática. El nostálgico ruido de un antiguo proyector de cine abre el álbum, con el tema que da nombre al disco, dedicando sus versos al trabajo de un artista como contrapunto a la despreciable fama. Sigue a este tema
“Rock ‘n Roll Actitud”, auténtico himno de defensa en pro del Rock ‘n Roll y su supervivencia pese a las trabas que la sociedad le impone. Se trata de uno de los temas más completos del disco, y en el mismo Fito Cabrales colabora discretamente en los coros, al igual que en el tema que le sigue,
“El hijo de Nadie”, pegadizo tema que desarrolla la idea del anterior.
“Corre Rocker Rocker”,
“Malas compañías” y
“Restos de serie” se mantienen fieles al sonido de Loquillo, y dando paso a un tema en el que J. Mª Sanz realiza otro de los constantes guiños que en el disco dedica a las grandes figuras del género, fluyendo su voz en un tono similar al usado por Lou Reed. Tras él, un tema tranquilo,
“Tiro de Gracia”, en el que, al igual que ocurre con varios cortes de este disco, colabora el zaragozano Gabriel Sopeña, como viene siendo habitual desde hace más de una década.
“Veterano” se inicia con un ritmo ágil y sencillo, casi sarcástico, que nos recuerda a la música hecha en nuestro país durante décadas ya pasadas (especialmente en sus coros y determinados punteos), conteniendo joyas de frases como
“Que difícil ser humilde cuando uno es tan grande”. Le sigue otro guiño a los clásicos, versioneando el mítico tema de The Clash
“I fought the Law”, traducido al castellano e interpretado desde la peculiar visión de Loquillo, que si bien ha logrado un gran tema en su estilo, a buen seguro creará polémica en cuanto a gustos, presagiándole una especial confrontación con los sectores punk más cerrados. Cierra el disco
“Johny et Sylvie”, glamourosa y bohemia balada de letra francohispana interpretada a ritmo pausado que bien pudiera acompañar a una antigua película de amor, acordeón incluido.
En resumen, un disco que, pese a no sorprender en absoluto respecto a la trayectoria de Loquillo, supondrá un éxito asegurado.
Artículo escrito por
Héctor Mainar