Sello: SPV
De alguna manera, el señor Kurt Vanderhoof se las ha apañado para que el legado de Metal Church siga vivo a pesar de los cambios de formación e incluso la muerte de algún miembro fundador, como el cantante Wayne. De hecho, hace ya tiempo que Kurt es el único miembro original que sigue en la banda de Seattle, una de las más incomprendidas de los años ochenta, un combo que estuvo a punto de dar el salto, que telonearon a Metallica cuando éstos lo dieron, pero que se quedó para siempre en una –injusta– segunda división.
El nuevo plástico de Metal Church consigue recuperar el viejo sonido de la banda, mucho más influido por el heavy metal tradicional que por el thrash metal, movimiento al que nunca llegaron a pertenecer de forma plena, pues, como se puede ver en este plástico, Metal Church son un grupo más influido por la NWOBHM que por el thrash de la Bay Area, eso desde luego, no se puede negar.
En este plástico se ha optado por una producción un tanto “oscura”, con un sonido de guitarra que recuerda el del disco de debut de Metal Church de hace ya un buen montón de años, unos aires oscuros dentro del metal tradicional, sin entrar en sonoridades doom, stoner, o, dios nos libre, góticas.
Cierta novedad representa algunos pequeños toques de teclados que el señor Kurt parece haberse traído de su proyecto pseudo progresivo Presto Ballet, pero son teclados usados en su justa medida y sólo en algún que otro tema, como en el medio tiempo magistral que es “Deeds of a dead soul”, un largo tema que nos transporta a los gloriosos años ochenta, cuando el metal USA reinaba con grupos como Malice, Lizzy Borden o los mismos Metal Church.
En cuanto al cantante, tercero que tiene la banda desde su formación, el señor Ronny Munroe, el tío cumple a la perfección, y sin tener tanto carisma como tenía Wayne, hay que reconocer que es mejor vocalista, más versátil, y además se ha adaptado como un guante a la idiosincrasia de Kurt Vanderhoof, un hombre que no se rinde y lo sigue intentando por más que los tiempos en los que pudo haberse hecho millonario han pasado hace mucho. Ahora sólo le queda sacar buenos discos como el que nos ocupa.
Artículo escrito por ignacio rielas