Sello: Wild Kingdom
Se dice que Hellacopters abandonan ya el mundo de las bandas vivas, que se marchan por donde han venido, y es una pena, desde luego.
Hellacopters formaron a mediados de los noventa la punta de lanza de ese movimiento de rock escandinavo cuya comandancia compartían con grupos como Backyard Babies (cuyo guitarrista Dregen formó parte de la primera alineación de Hellacopters), Gluecifer o Turbonegro. Una corriente musical que parecía iba a revivir el espíritu de las grandes bandas de arena rock de los setenta (Grand Funk, Ted Nugent, Aerosmith, los Aerosmith de los 70, obviamente, no los de ahora), pero que se ha tenido que rendir, esa corriente, a una evidencia aplastante: a poca gente interesan las bandas nuevas de rock tradicional.
De todos modos, Hellacopters se despiden con un disco de alto nivel, tan bueno como “By the grace of god”, uno de los más comerciales que sacaron. Como en ése, Hellacopters se mueven en este entre tres bandas: por un lado los grupos de hard rock de los setenta y los ochenta como los mencionados más Guns And Roses, por otro lado el movimiento punk, que fue fundamental en sus primeros lanzamientos, cuando sacaban Epés a punta pala, y por otro un toquecito pop que debió haberles abierto puertas pero que al final no convenció a las masas que, supuestamente, iban a acudir a sus conciertos.
Un buen disco de una formación a la que recuerdo con cariño por haberlos visto dos veces en directo, cuando empezaban y en la gira de “By the grace of god”. Un buen disco con canciones desenfadadas, buena armonías vocales a cago de Nicke, que fue batería de Entombed para los que no estén informados de los orígenes de este grupo. Ya algunos de sus miembros tienen proyectos paralelos, entre ellos el propio Nicke, que ha vuelto a fundar una banda de death metal.
Un buen epitafio para un grupo que mereció mucho más de lo que recibió.
Una lástima que se vayan, los recordaremos mucho tiempo.
Artículo escrito por ignacio rielas