Sello: Dockyard 1
Esta gente tiene dos cosas en común con los power metaleros progresivos Vanishing Point; lo primero es el país de procedencia, Australia, tierra poco dada a la exportación de grupos de metal. No dudamos de que ese país debe de tener su escena metálica, como casi todos los del entorno occidental, pero lo que está más que claro es que la distancia tan enorme que lo separa del resto del panorama metálico planetario (incluido Japón, que podría ser la mejor vía de salida de las bandas metálicas australianas), hace que los grupos heavys de esas latitudes queden circunscritos a un territorio grande, sí, pero muy limitado en cuanto a sus perspectivas para promocionar las agrupaciones que salen de esas tierras.
La segunda cosa en común que tienen Voyager con Vanishing Point es la pertenencia al sello Dockyard 1, una de las casas discográficas independientes y metálicas que están intentando abrirse camino en este difícil mundo del heavy no adscrito a corrientes modernas.
Las comparaciones podrían seguir en cuanto al estilo que practican ambas bandas, pero hemos de decir desde ya que Voyager practican un estilo fácil de definir y al mismo tiempo poco cultivado en nuestros días, porque lo que hacen estos señores es un heavy melódico que tiene puntos en común con formaciones como Pretty Maids, por ejemplo en su última entrega, y con Helloween, con quienes guardan un extraordinario parecido vocal en su época con Michael Kiske; lo cual nos lleva a definir su estilo, como hemos dicho, de heavy melódico, sin llegar a hard rock melódico pero tampoco a power speed de ascendencia germana.
El disco se deja oír con mucha facilidad, y una cosa que llama la atención enseguida es que, a pesar de la falta de originalidad del grupo (no nos engañemos: a esta altura de siglo todas las corrientes del metal se limitan más o menos a repetir esquemas sabidos), consiguen gracias a la voz de su cantante (todo un prodigio) conducir al oyente por casi una hora de buen metal melódico del que no se hace ni en Europa ni en Estados Unidos.
Quizá es que debía llegar una formación como esta para poner las cosas claras y ocupar un vacío en la escena metálica mundial. Si es así, deberían dar el salto físico y establecerse en Europa para continuar desde aquí su labor de buenos metálicos.
Artículo escrito por ignacio rielas