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Warrel Dane - Praises to the war machine

Warrel Dane - Praises to the war machine

Warrel Dane - Praises to the war machine

14 de abril de 2008 - Crítica de disco  -  Comentarios 0 comentarios
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Sello: Century Media

El señor Warrel Dane ha dado una gran sorpresa a los seguidores de Nevermore. Ha grabado un disco acreditado a su nombre, una idea que parece ser le venía rondando la mente desde hacía tiempo. Se ha separdo (suponemos que de modo momentáneo) de sus compañeros de Nevermore, y ha publicado un disco que, bien mirado, tampoco es tan distinto a lo hecho con ellos, si bien aquí se ha tirado por unas sonoridades más accesibles, menos extremas, porque Nevermore, nadie lo pode discutir, en sus dos últimas entregas se habían vuelto muy muy duros.

Aunque hay que ir por partes.

Sabido es por mucha gente la querencia que tiene Warrel Dane por las versiones. Ya en sus giras de hace unos años hacían, con muy buen gusto, algún tema de Ozzy de los primeros plásticos, “Mr Crowley”, canción en la que Warrel Dane tenía ocasión de lucirse como el buen vocalista que es. Aquí, en este disco en solitario, han metido una versión totalmente inesperada, como ya hicieran Firewind con “Maniac”, Warrel Dane han hecho suya una canción de los años ochenta, aunque, a nuestro modo de ver, con mucho mejor criterio que los griegos Firewind: la elegida ha sido “Lucretia” de “Floodland”, el mejor disco de Sisters of Mercy, los padres del gótico ¡hoy todo el mundo es gótico!

Bromas parte, el disco está grabado con una banda formada por gente de Soilwork al bajo y guitarra y batería, y el guitarrista de Himsa, o sea personal tomado de la escena metálica actual, porque el señor Warrel Dane, que no acaba de dar el salto y mucho nos tememos ya nunca lo dé hacia el gran público del metal, el señor Warrel Dane, decimos, ya empieza a pertenecer a la vieja guardia. No olviden ustedes su adscripción a Sanctuary en los mediados de los 80, cuando les echaba una mano el señor DAve Mustaine de Megadeth.

En todo caso, el disco tiene un sonido perfecto, y la voz de Dane semeja en ocasiones en mucho a Geoff Tate de Queesnryche. El ambiente, en general, es bastante menos duro que con Nevermore, teniendo en cuenta, además, que Nevermore cada vez se estaban haciendo más extremos.

¿Qué sucederá con Nevermore? ¿Seguirán su carrera en paralelo con la de Dane? ¿Es sólo esto un ejercicio de ego? Ya veremos, por lo pronto, aquí tenemos un buen disco de metal clásico muy melódico.
Artículo escrito por ignacio rielas

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Fotografía por Héctor Mainar