Sello: Mutant-E RecordsMenuda canallada de disco. La propia portada del mismo, con un extraño sujeto con el torso desnudo, ya nos hace ver que lo que tenemos entre manos no es un producto habitual. La galería de desfiguradas poses que pasean por el libreto –construidas a partir de partes de los rostros de los componentes de la banda- no cambia nuestra premonición. Escuchándolo, nuestras sospechas pronto se hacen realidad. Un grupo musical se dedica a hacer todo su ruido –en el sentido bueno de la palabra- en el formato tradicional de combo punk, y con un cantante desgañitado. Y a los elementos habituales del punk, se le introducen elementos electrónicos que acaban de crear el inusual sonido en el que nos sumergen estos canarios. Cambios de ritmo, frecuentes pausas en los temas rellenos con sonidos de sintetizador, y la constante de una salvaje voz que nos da ganas de salir a la calle a gritar al mundo. El resultado final, apto para el metálico más extremo, para el punk no demasiado purista y con ganas de fiesta o para aquel que gusta de desfasar con ritmos electrónicos al final de una lisérgica noche. Están en tierra de nadie en su original propuesta, pero satisfarán a muchos. Sus temas son muy similares entre sí, siempre unidos por las características comentadas, y pese a ello el disco no se hace pesado de digerir, pues en cada tema saben encontrar ese elemento distintivo que atraiga de nuevo la atención del oyente.
En la creación de este ordenado caos musical Internet juega un papel fundamental. Esto es así debido a que estos niños brutalizados residen en islas diferentes dentro del archipiélago canario. La distancia insular, insalvable en el formato tradicional del local de ensayo, les hace experimentar y componer este disco utilizando la red de redes como medio de intercambio de sus composiciones, para dar forma a este trabajo final que apunta maneras para convertirse en una fiesta en vivo.
Artículo escrito por
Héctor Mainar