“Negociando gasolina” es el título del quinto trabajo de La Fuga, una continuación lógica a su anterior trabajo
“Calles de Papel”, que definió a la perfección su estilo con un sonido algo diferente de sus anteriores trabajos, logrando, desde la base, ser uno de los grupos con más incondicionales de nuestro rock. Sus claves: letras poéticas pero asequibles, que narran historias urbanas del día a día con la que es fácil sentirse identificado. Rock directo, simple a la par que emotivo, con tristes temas de desamor que siempre dejan una puerta abierta a la esperanza.
“Negociando gasolina” tiene todo eso, las tradicionales vivencias regadas por la luna y el alcohol, con un sonido más directo que su predecesor, en el que abundaban los arreglos y elementos perfeccionistas. Recupera así en cierto modo la proximidad que transmitían sus guitarras en los primeros discos, muy en la línea de “A golpes de Rock & Roll”, destacando el predominio del sonido de la voz respecto al volumen del resto de instrumentos. Esta espontánea huída de la sobreproducción a la que actualmente se tiende, hace de éste un disco muy fresco que, si bien no sorprenderá a sus seguidores, hará las delicias de los mismos desde sus primeros acordes, que, podemos afirmar sin dudas, suenan 100% La Fuga.
La magia de los discos de La Fuga se ha grabado en los Estudios Sonido XXI de Esparza de Galar (Navarra), en los que los de Reinosa han registrado todos sus discos, con la producción de Javier San Martín, que al parecer ha comprendido a la perfección el sonido que debe aportar a los temas del grupo. Eso sí, la masterización, desde el fichaje por Dro, se realiza en estudio aparte, para lograr el mejor sonido posible.
Un total de once canciones se incluyen en este nuevo disco, que se abre con el primer single del mismo, “Buscando en la basura”, que muy probablemente habréis tenido la oportunidad de escuchar en la radio, o incluso de haber visto su videoclip, que se emite muy frecuentemente en las televisiones musicales. “Buscando en la basura”, excelente tema, cede contundentemente el paso a otra canción que sigue muy a la altura de la primera, “El manual”, uno de los geniales temas de desamor a los que nos tienen acostumbrados. Realmente, comienzo a pensar que evitaré a partir de ahora el uso de adjetivos en los temas de esta crítica, pues no hay canción que baje el buen nivel global del disco en ningún momento. “Mendigo” es el tercer corte, muy rockero y uno de los mejores del disco, cuyo marcado optimismo contrasta con el pesimismo transmitido en muchos temas del anterior trabajo de La Fuga. El optimismo continúa con “Baja por diversión”, himno juerguista de divertidísima letra en el que destaca por una parte el hecho de que se abra con la mítica frase de La Fuga “¿De dónde sacará las pelas la luna pa’ salir todas las noches?”, que creemos no había sido incluida todavía en ninguna canción, pero que les ha hecho vender grandes cantidades de camisetas. El otro factor que le hace destacar, es la presencia de Enrique “El Drogas”, vocalista de Barricada, que continúa la lista de colaboraciones de lujo que los cántabros han tenido en sus discos: Aurora Beltrán, Kutxi Romero, Fito Cabrales...Es precisamente a este último al que dedican el quinto tema del disco (tras Las Olas, un tema resacoso dedicado a sus compañeros de barra), un homenaje al pequeño individuo de la boina que tanto les ayudó desde sus comienzos, y con el que tantas veces han compartido tablas, destacando especialmente el fin de la anterior gira de los cántabros teloneando a Adolfo y sus Fitipaldis en una apoteósica noche en Las Ventas. A “Gigante”, que data de 2003, le sigue “Amor de Contenedor”, otro de los puntos clave de este trabajo, y uno de los temas más cañeros del mismo, que contrasta con la pausada “Abril”, nostálgica balada que comienza acústica, con un ritmo muy similar a su ya clásica Balada del despertador, y que se torna en un buen medio tiempo con la entrada en juego de la electricidad en sus instrumentos. Entrando en la fase final del disco, “Al amanecer” habla de la vida en gira de La Fuga, los kilómetros de furgoneta para llevar una canción ahí donde se les pide. El inicio de esta canción a toques de ska nos trae irremediablemente a la mente a “Pedazo de Morón”, y la verdad que poder comparar un tema de La Fuga con este tema clave de su repertorio no es, como podéis imaginar, mala señal en absoluto. Mejor que la escuchéis por vosotros mismos. Cerrando el disco, el desamor de “Luna de Miel” deja paso a un tema que los cántabros recuperan para la ocasión, incluyéndola a modo de “propina track”. Se trata de la versión del Heroína de Los Calis que grabaron hace unos meses para el segundo volúmen del disco de Versiones Imposibles del Jueves, logrando espectacularmente que un tema tan distante del estilo de La Fuga sonara como propio. Y aún les queda un as en la manga (no, no se trata de recuperar un tema antiguo como han hecho en un par de ocasiones), pues en el cuidado DVD que acompaña a la primera edición de este disco se incluye un tema extra, “Naufragando”, que pone la banda sonora a diversas tomas de la grabación y la vida de La Fuga. Merece hacerse con la edición limitada en Digipack de este trabajo, pues en él podemos ver todos los videoclips de la trayectoria de la banda (“Conversación, Habitación”, “Pa’Volar”,”En Vela”, “Sueño de Papel”, “Miguel” y el reciente “Buscando en “La Basura”), así como una grabación en directo de “Trampas al sol” y un par de interesantes documentales sobre la grabación y la gira pasada, que llevan por título, respectivamente, “Negociando gasolina: Momentos” y “En ruta 2003/2004”.
La Fuga logra estar a la altura de las circunstancias, y logra registrar un muy buen disco que pese a no sorprender excesivamente tampoco se estanca en realizar otro “Calles de papel”, pese a saber que eso hubiera funcionado a la perfección. Como siempre, habrá quien les critique por los asuntos que siempre les echan en cara: una excesiva repetición de la temática de sus canciones y el hecho de que no suenen todo lo duros que a esos que critican les gustaría. La Fuga es La Fuga, y punto. Rocanrol y emociones fundidas en el fondo de un CD.
Artículo escrito por
Héctor Mainar