Sello: Weight Recordings/Cactus
El pasado mes de Junio Uzzhuaia editaba un EP que bajo el título de “No intentes volver atrás” captaba de lleno nuestra atención, por una tremenda calidad en sus composiciones y una palpable profesionalidad a la hora de desenvolverse en este mercado. Tras cuatro meses tarareando sus temas, llegó a nuestras manos este tercer trabajo de la banda valenciana, que lleva por nombre el de su grupo (un peculiar juego de palabras entre una región argentina con una doble Z que deja patente sus raíces musicales).
Cuando un grupo utiliza su propio nombre para bautizar a un grupo, a menudo podemos discernir entre dos casos: una incipiente falta de ideas propia de un grupo novel, o la plasmación física de una madurez alcanzada. No cabe duda de que en el caso de Uzzhuaia afirmar lo primero sería caer en el ridículo, pues con este trabajo el grupo marca un importante salto en su trayectoria, y deslumbra a todos con la consolidación de un proyecto que tras dedicarse a limpiar la mirilla y llenar su cargador está actualmente en condiciones de liarse a tiros con todo el que ose ponerse enfrente. Su munición, once nuevos temas, versión de Héroes del Silencio incluida, que llegan como auténticos balazos al oyente. Su pólvora se mezcla magistralmente teniendo sus minas en sonidos como Aerosmith, Black Sabbath, Led Zeppelin, The Cult... o diversas influencias que más allá del rock despuntan con toques de grunge, metal o punk combinados de forma elegante utilizando su propia receta. Sus tiros son muy certeros en directo, tal y como ya hemos podido comprobar, y les está sirviendo para recorrerse la península codeándose con los grandes. En el estudio, saben comedirse y realizar temas muy equilibrados, sin excesos y sobrios cuando lo necesitan, desenfrenando sus riffs cuando el momento así lo requiere. Todo parece muy estudiado, y en el resultado final ese trabajo de composición se hace muy patente y supone la diferencia entre un disco bueno y uno excelente.
Y por lo visto estos pistoleros saben también enfundar de una forma sobrecogedora, pues guardan sus canciones en una maquetación que es de lo mejor que un servidor ha tenido oportunidad de ver en el rock nacional de los últimos años, en un claro ejemplo de que cuando hay voluntad y ganas de seguir adelante, todo se puede lograr. Ellos mismos hablan un poco de esto en su corte “Enero”, que abre el disco, y que parece hacer alusión al robo sufrido por la banda en el local en dicho mes hace ahora un par de años.
La estética del disco sigue muy de cerca la línea de su EP, con tintes muy norteamericanos y jugando con la fotografía directa. De hecho, si no fuera por el castellano utilizado en sus temas, juzgando a la banda por su estética, filosofía, videoclips y producción, así como por la originalidad y personalidad con la que se mueven en el panorama del rock estatal (que en los últimos años parece girar sobre sí mismo tratando de morderse la cola, cada vez más regido por cánones preestablecidos donde el riesgo no es bien aceptado), cualquiera podría pensar que nos encontramos ante una banda anglosajona que comienza a ser descubierta en España.
Hay que apoyar con todas nuestras fuerzas a esta banda que con este disco ocupa sin duda una de las posiciones preferentes del olimpo de los discos nacionales de 2006, y que, con el tiempo, debería ser una de las formaciones intocables de la escena estatal si siguen por este camino tan prometedor y el público sabe apreciar el talento que derrochan.
Artículo escrito por
Héctor Mainar