Sello: Insideout
Si hay algo que tienen en común los músicos de rock progresivo es ese afán por crear proyectos paralelos en los que dar salida a sus inquietudes musicales ajenas a las que son propias de su banda concreta. Eso es lo que uno piensa cuando se encuentra con los discos en solitario de, por ejemplo, James Labrie de Dream Theater o Doug Pinick de Kings’X.
Otro que empezó haciendo proyectos en solitario y que se ha convertido en una estrella por su cuenta del universo progresivo es Neal Morse, antiguo cantante de Spock’s Beard. Lo que no todo el mundo sabía es que su hermano, Alan, que también toca en Spock’s Beard, tiene un carrera en solitario casi tan rica como la de Neal, con tres discos de los cuales este que comentamos es el tercero, un trabajo donde Alan Morse profundiza en terrenos que son más propios de un proyecto en solitario que de una banda.
Por lo pronto el disco es instrumental, lo que lo acerca a lo que hace pocos meses sacaba, por ejemplo, Planet X, la súper banda donde participan Tony Macalpine o Derek Sherinian. También se parece el disco a lo que hace el propio Derek Sherininan, aunque Alan Morse no necesita de la participación de grandes estrellas de la guitarra como Zakk Wylde o Slash. De hecho, Alan Morse es un fino guitarrista que con su instrumento deleita y entretiene a partes iguales: un tipo que tanto podría tocar en un grupo de jazz fusion de los que edita el sello Mascot, como hacer solos para alguna banda de metal; y eso con todas las posibilidades que caben de por medio entre estilos tan distintos.
Alan Morse ha publicado un disco bonito, y esta palabra, que no se suele usar mucho en el mundo del rock, y con la que hay que perder el sentido del ridículo, sirve a la perfección para definir un buen disco que gustará a los que hayan disfrutado con los últimos redondos de Planet X o Dereck Sherinian, o, también, el último trabajo de Neal Morse, su hermano, quien por cierto produce algunos de los temas.
Artículo escrito por ignacio rielas