Sello: SPV
Axel Rudi Pell siempre ha sido un hombre atípico en el negocio del heavy metal germano. Aparecido a finales de los ochenta para el gran público, siempre ocupó un lugar intermedio entre lo que luego sería conocido como “metal alemán” (grupos como Helloween) y el lado más melódico del asunto, bandas de hard rock AOR como Casanova y Bonfire. Como decimos, Axel siempre se mantuvo entre los dos frentes, pues no era tan duro como unos ni tan meloso como otros. Aunque bien hubiera podido adaptarse a cualquiera de ambas corrientes.
No hizo nada de eso, y durante todo este tiempo, que ya ha llovido y bastante, el guitarrista germano, con una banda que hace tiempo incorpora miembros de Estados Unidos, ha seguido sacando discos donde el heavy metal es tan melódico que casi podría emparentarse con el de ilustres paisanos como Scorpions, de tan melódico y de buen gusto es su talento para la música.
Lo que tenemos en esta nueva entrega del alemán es heavy metal melódico de nuevo, después de su último disco del año pasado, el tercer volumen de las recopilaciones de baladas. Una vez más encontramos los siempre queridos temas rítmicos, los coros bien puestos y las guitarras afiladas sin llegar a ser molestas, pues él, Axel, sabe que tiene un público fiel que ya va entrando en años, aunque también se le van apuntando una parroquia de chavales jóvenes, atraídos por el buen hacer de un artista que siempre se ha mantenido al margen de las modas, lo que le ha valido el reconocimiento y el respeto tanto de la escena como del público y la prensa.
Ah, y atención porque en la batería tenemos nada menos que al hacha Terrana, que ya es decir, coleguitas.
Un tío cabal.
Artículo escrito por ignacio rielas