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Brides of destruction - Runaway brides

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24 de septiembre de 2005 - Crítica de disco  -  Comentarios 0 comentarios
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Grupo: Brides of destruction
Título: Runaway Brides
Sello: Mascot


Aquí tenemos la segunda entrega del proyecto que formaron juntos hace un par de años el bajista de Motley Crue Nikki Sixx y el guitarrista de L.A. Guns Tracii Guns. En su debut sorprendieron a la peña con un trabajo de rock furioso y gamberro, muy en la onda de lo que se está haciendo últimamente por el norte de Europa por gente como Gluecifer o The Hives. Claro que contaba mucho en su favor tener en sus filas a dos figuras tan destacadas.

El romance entre los dos músicos (romance musical, se entiende) no podía durar mucho, las cosas estaban cantadas. A pesar del éxito del primer trabajo, la reunión de Motley Crue en su exitosa gira mundial echaba por tierra cualquier posibilidad de participación de Sixx en la segunda entrega de los Brides.

Pero el señor Tracii no se ha echado atrás. Él es un superviviente nato, un músico que vio cómo la estrella de L.A. Guns se eclipsaba mucho antes de que hubiera conseguido brillar como merecía. Su grupo fue víctima de la fiebre alternativa de los años noventa, de modo que la carrera de la banda hacia la cima quedó abortada para siempre. Por eso no es de extrañar que nuestro hombre vuelva a la carga con un disco que, vale, no cuenta quizá con los himnos que caracterizaron el primer trabajo, pero desde luego se muestra con un puñado de canciones de lo más recomendable, no solo de rock and roll sucio y duro, como son las tres primeras, sino también con temas pesados y cenagosos, como el temazo “Criminal”, que exhibe la faceta más siniestra de nuestro hombre: Tracii no está siempre pensando en fiestas, como se les puede achacar a los músicos de la escena angelina de los años ochenta. En algunas de las canciones de este trabajo se recrea en una introspección que puede resultar extraña a sus seguidores de toda la vida, pero que a mí personalmente me muestra la madurez de un hombre que ya no se contenta con ofrecer siempre lo mismo.


Eso es precisamente “Ruanway Brides”: un disco maduro, con canciones de las que no se olvidan, algunas tardan en entrar en nuestra mente, pero cuando lo hacen ya no te las puedes quitar de encima. No es un trabajo que vaya a romper la maldición que pesa sobre nuestro hombre. Tracii está acostumbrado a pertenecer a las filas de los músicos malditos. Así que a él no le importará ni un tanto así que su disco solo lo compren unos cuantos miles de personas. Eso sí, compradores con un gusto exquisito.
Artículo escrito por ignacio rielas

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Fotografía por Héctor Mainar