Sello: Peaceville
Fenriz y Nocturno Culto son el alma de DARKTHRONE, una formación que hace tiempo decidió desvincularse de las etiquetas de moda en el mundo del metal extremo.
Cuando todo el mundo se subió al carro del black metal en los años noventa, ellos decidieron empezar a moverse en otra dirección. Ya se habían dado toques de atención en su anterior mini cedé, de glamuroso título ("New Wave Of Black Heavy Metal"), un disco en el que ya mostraban su inclinación por sonoridades antiguas, anteriores al auge del movimiento extremo en Europa, incluso se apuntaban algunas direcciones hacia el punk primigenio de los setenta, algo no tan sorprendente, si se tiene en cuenta que el punk es padre putativo de muchos movimientos iconoclastas, por más que luego, en la música, se haga difícil establecer paralelismos. Además, ya en su anterior cedé completo, "The Cult Is Alive", se veía que la cosa iba a tomar otros derroteros, que ya no estábamos ante la “auténtica” banda de black metal tipo Marduk o Emperor, sino ante algo mucho más, digamos, complejo.
El disco que nos ocupa es, desde la misma portada, un homenaje a los grandes músicos de los años ochenta, aquellos que abrieron camino para que el black metal fuera posible, por más que muchos de estos músicos jamás imaginaron que el black iba a acabar siendo fagocitado por la industria musical para crear una moda fácil de vender. La historia de siempre, si bien se piensa.
Así, tenemos toques de Venom, de Tom G Warrior de Celtic Frost, y hasta de viejos grupos de hardcore punk de los ochenta como Crumbsukers, Exploited, GBH y No Use For a Name sin me apuran, porque esta gente no se corta y no se encasilla.
Para mí que han roto con su pasado y pretenden demostrar que son capaces, musicalmente, de cualquier cosa. Este disco es, en todo caso, una prueba fehaciente de que, cuando hay talento, las cosas salen bien.
Artículo escrito por ignacio rielas