Sello: Roadrunner
Todos sabemos que Pantera nunca volverán, cualquier pretensión de resucitar a la banda tejana sin la presencia del desaparecido Dimebag Barrel está abocada el más estrepitoso de los fracasos, por eso, y sin entrar en cuestiones éticas de si Pantera deben volver sin su principal valedor, es cosa de alegrarse ver cómo Phil Anselmo, con otro miembro de Pantera y ayudado por el guitarrista Pepper Keenah de Corrosion of Conformity, da forma al tercer álbum de lo que nació como un proyecto paralelo pero poco a poco va convirtiéndose en una banda con todas las de la ley, uno de los combos metálicos más interesantes que se han visto en los últimos tiempos, un grupo, Down, que puede establecerse desde ya como una de las apuestas más seguras del metal de hoy en día.
Hacen bien los de Roadrunner mimando a una banda como Down; este tercer plástico los muestra como un grupo establecido en el sur profundo de los Estados Unidos, una banda que no tiene que copiar nada de nadie porque han ido creando su propia estilo. Cogen lo mejor de Pantera, lo mejor de Corrosion of Conformity y crean una amalgama de metal sureño, una etiqueta que pocos grupos (a excepción, claro está, de los propios Corrosion of Conformity en discos como “America’s Volume Dealer”) se han atrevido a afrontar, y paren discos como este alucinante trabajo que tanto te puede recordar discos de Pantera como de, repito, Corrosion of Conformity en su época más alucinante de los años noventa.
Y digo yo que puesto que a Corrosion of Conformity, injustamente, no se les ha hecho ningún caso en este país, podría suceder que ahora, con el reclamo del impactante Phil Anselmo en las voces como líder de los otrora millonarios en ventas Pantera, la gente joven se sienta atraída por Down y, de forma secundaria y hasta accidental, por el legado de Corrosion.
En todo caso, estamos sin duda ante uno de los discos del año, un trabajo que no defraudará a nadie con un mínimo de gusto para el metal.
Artículo escrito por ignacio rielas