Sello: Black Lodge
Esta gente no son muy populares, y habrá lectores a los que no les suenen, pero llevan en esto desde principios de los 90, cuando el estilo que practican estos músicos estaban más en auge, y la verdad es que practican una forma de hacer música que no se da ya mucho en el mundo del metal, porque ahora lo que está de moda, por poner un ejemplo son las formaciones de metal gótico con chica al frente, o las formaciones de black melódico tipo Dimmu Borgir, o las de death melódico, que parece que quieran abrirse camino en el mercado americano.
Pero lo que tenemos aquí es una banda que mezcla el death con el gótico. Aunque si nos fijamos mucho, de death metal sólo tenemos la voz, porque las guitarras están lejos de ser esa muralla de sonido de las bandas death “puras” o incluso de las mega guitarras súper melódicas de los combos de Gotemburgo.
Esta gente está a medio camino de varias modas, no pertenecen a ninguna de ellas, por supuesto, y una cosa que queda clara es que están en este asunto de la música porque les gusta, no porque piensen que se van a hacer ricos ni los más populares, ni se van a llevar a las nenas de calle.
En resumidas cuentas, lo que tenemos aquí es un disco de metal honesto, hecho con talento, como lo que hacían grupos como Lake of Tears cuando empezaron, aquí con más voces rasgadas death.
Sonidos oscuros de una Europa fría y gélida, llena de misterios, transportándonos a los años 90, cuando el doom y el death imperaban.
Artículo escrito por ignacio rielas