Sello: Metal Blade
La gente andaba un poco escamada por los últimos trabajos de Falconer. Lo cierto es que la marcha de su cantante Mathias (quien se dedicó entre otras cosas a aparecer como intérprete de musicales), había dejado al grupo huérfano de su mayor atractivo.
Falconer empezaron con dos discos tremendos que los auparon a la primera línea de fuego del power metal y del heavy metal continental. Pero, como digo, la marcha de su vocalista los metió en una especie de pozo sin fondo del que parecía que nunca iban a salir. Por suerte las cosas se han arreglado, y de la única manera que se podían arreglar, esto es, haciendo volver a Mathias al redil.
Lo cierto es que Falconer se han convertido en una banda de estudio, porque según algunas declaraciones que se han leído por ahí, la formación no va a poder tocar en directo: parece ser que el amigo Mathias anda muy ocupado con su vida como cantante de musicales, algo que le da dinero y que le impide involucrarse cien por cien en este proyecto.
El disco, no obstante, es mucho mejor que sus anteriores trabajos sin Mathias, la magia se ha recuperado, como se suele decir, y estamos ante un trabajo que si no tan bueno como su debut, sí puede encarrilarse dentro del terreno del buen power con influencias de Rainbow en algunos temas, también con su par de baladas, con influencias también de música vikinga en algunos coros, y en definitiva un disco de power para los amantes de los viejos Falconer, una banda que ha vuelto por la puerta grande, aunque su futuro en los escenarios sea un tanto difícil.
Artículo escrito por ignacio rielas