Sello: Nuclear Blast
Después de su cedé en directo en Suiza, la banda helvética más internacional últimamente nos ofrece un trabajo que sorprenderá a más de uno, y eso a pesar de que empezamos a estar acostumbrados a que Gotthard saquen disco tras disco de inmensa calidad, algo que no es corriente en el mundo del hard rock melódico, pues ése el estilo que practican estos suizos.
Para mí, Gotthard lo han tomado donde lo dejaron grupos como Bonfire (sí, ya sabemos que han vuelto, pero me refiero a los Bonfire de los años ochenta), Casanova o donde estaban Pretty Maids cuando todavía eran una formación que arrastraba ciertas masas de seguidores, las mismas que se han ido a los conciertos de Gotthard, el grupo suizo por excelencia que ha tomado el relevo de los en otro tiempo impresionantes Krokus.
En “Domino efect” todo está calculado para sorprender. Desde la misma portada, que es una joya del diseño actual, hasta el fichaje por Nuclear Blast. Curioso que uno de los sellos conocidos por su querencia por el metal extremo haya metido en sus filas a un grupo de hard rock melódico; pero es que además lo han hecho muy bien, porque la producción es bestial, y la promoción que les puede hacer Nuclear Blast a estos melódicos es increíble, es además lo que necesitan: llamar la atención entre tanta banda melódica como hay en la actualidad. Me atrevería a decir que Gotthard hubieran jugado un buen papel en Frontiers, que están especializados en melódico, pero en lo que a mí respecta la promoción de Nuclear Blast puede ser tan efectiva como la que más.
En el disco hay de todo: esos himnos hard roqueros que tan bien saber hacer esta gente, y también esas baladas que parecen transportarnos a los Estados Unidos de los años ochenta, cuando la fiebre del Hair Metal. Pero, claro, Gotthard son mucho más que una banda más de rock melódico, están muy por encima de lo que hacían hace veinte años gente como Steelheart o Leatherwolf, por poner dos ejemplos de grupos de los que Gotthard son herederos. Ese rock melódico se eleva a la quinta potencia en este redondo, y es curioso que una banda, Gotthard, que tiene influencias de las bandas americanas de los ochenta, supere a muchas de ellas.
Baladas hay, pero lo que más me ha gustado son los temas cañeros, muy currados, con la perfecta intervención de la voz, los justos teclados y la ejecución sin cortapisas. Un pasote.
Artículo escrito por ignacio rielas