Sello: Frontiers
Son sin duda uno de los grupos con más mala suerte de las grandes bandas de los años ochenta. Entre otras razones, porque nunca llegaron a romper en el mercado millonario como lo hicieron compañeros de generación de iguales o inferiores méritos. Nunca llegaron a ser tan populares como Cinderella, Motley Crue o Dokken. Lo que está claro es que Great White no fueron nunca ni un grupo de Hair Metal ni una banda de Glam metal como Ratt ni un grupo de Slezae típico como LA Guns.
Ellos jugaban en otra liga, se parecían más a grupos malditos de la misma época, gente como Little Caesar, con quienes si los comparamos podemos decir que Great White fueron hasta afortunados, pues tuvieron sus quince minutos de gloria con aquellos gloriosos discos que fueron “Twice Shy” y el siguiente “Hooked”.
Tenían ese sabor rock and rollero, y ese toque bluesy que les faltaba a otros compañeros de generación, y que se ha perdido en el mundo del hard rock con el paso de los años. A todo ello debemos añadir que la desgracia les golpeó despiadadamente hace unos años cuando casi cien fans del combo murieron en un incendio durante una actuación.
El grupo se separó a finales de los noventa, pero la buena noticia es que después de muchos años de silencio han vuelto con energías renovadas, toda la formación original de Great White para ofrecernos un trabajo honesto, de hard rock con toque bluesy, como decíamos más arriba. Un disco que no los va a convertir en millonarios tampoco ahora, porque su tiempo, si de modas hablamos, ha pasado definitivamente, pero para los que nos interesa la música por encima de otras consideraciones, estamos ante un disco tan digno como pudieran ser el nombrado “Hooked”, con la voz de Russell tan sugerente como en aquellos años ochenta, ahora perdidos para siempre.
Compradlo sin dudas, porque es un trabajo muy digno y hecho con el corazón, y con eso que algunos tienen entre las piernas.
Artículo escrito por ignacio rielas