Sello: Century Media
Cuando vi la portada de este disco me dije: ya tenemos otro grupo en plan gótico con tía al frente. Y la verdad es que uno ya anda escamado de las formaciones que se copian unas a otras. Ya está bien de ser todos los grupos parecidos. El caso es que no hago más que pinchar el disco en mi reproductor y me doy cuenta de lo malo que es tener prejuicios, cómo uno puede equivocarse de medio a medio si no hace lo que es fundamental: esto es, oír el disco antes de pronunciarse.
¿Alguien se acuerda de Tura Satana, aquel grupo con chica al frente en el que la tía daba unas voces que te tiraban de espaldas? Pues aquí tenemos un digno sucesor de aquella banda, sólo que aquí quien canta no es una morena sino una rubia de bastante buen ver.
La historia de este grupo es corta, porque entre otras cosas este es su único disco en estudio, el primero, pero esperamos que no el último, porque desde luego el grupo lo vale de sobra. Van sobrados, que se dice, y se dedican de pleno a una especie de emo core y hard core con elementos metal y hasta industrial, con uno riffs de guitarra que tanto te pueden recordar a In Flames como a Sepultura.
Los tíos han dado en el clavo, porque precisamente lo que les da más originalidad (un término muy buscado por los músicos) es la figura y la voz de su cantante, la señorita Marí Brink, que ha creado un producto asequible y a la vez potente, un disco de emocional core con chica al frente, para reducir las cosas a unas pocas palabras. Esta gente pegan pero bien.
Artículo escrito por ignacio rielas