Sello: Frontiers
Kingdom Come hace mucho tiempo que pasaron a ser el proyecto en solitario de Lenny Wolf, un hombre, emigrado a Estados Unidos en los ochenta, pero vuelto a su natal Alemania hace años para dar forma a uno de los combos de hard rock melódico más importantes de los últimos veinte años.
En este último disco, a mi entender, Lenny ha superado las carencias que podría haber habido en el anterior “Perpetual”, que sin ser para nada un mal disco, carecía de canciones con verdadero gancho, algo que se ha solucionado de sobra en este redondo. Ahora lo que tenemos es un disco muy barroco, muy recargado, en la línea de aquel “Master Seven”, con un hard rock repleto de melodías.
Y es que para colmo es el propio Lenny quien toca todos los instrumentos. Como lo oís: bajo, guitarra, batería y teclados, además de la voz y la composición, corren a cargo de este hombre. Le echan una mano en algún solo de guitarra, pero se puede decir que él solo se lo guisa y se lo come, un hombre que se ha hecho a sí mismo, un hombre que da lo mejor de sí en una serie de discos en la que éste “Ain’t crying for the moon” podría considerarse la cúspide creativa.
Hay sorpresas, además. Una versión de “Across the universe” de Beatles, lo que no debería sorprender a sus seguidores, pues ya en su disco acústico de hace muchos años versionó a los de Liverpool; además hay un tema titulado “Bon Scott”, que es eso, un homenaje al fallecido cantante de AC/DC; y para acabar de redondear, el último tema es una versión convenientemente remozada de su éxito de los ochenta “Get it On”, una canción de la época en que Kingdom Come reinaban al lado de bandas como Ratt, Cinderellla o Britny Fox.
Qué tiempos.
Artículo escrito por ignacio rielas